Ifm  Noticias

(ESPECIAL) ¿Por qué miente Daniel Quintero? -primera parte- explicaciones varias

Desde que se posesionó el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, los ciudadanos han visto en él, una asombrosa capacidad para reordenar los relatos y ejercer una comunicación manipulada que, para algunos, es un excelente manejo de su comunicación y estrategia, y para otros es el reflejo de un síndrome que los psicólogos han denominado “Distorsión de la Realidad”, situación que le permite estar seguro que su modo de ver y percibir es real, mientras a su conveniencia, encuentra lógica a los avatares de la vida y con ellos, buscar fortalecerse.

Ese síndrome lo tuvo también Steve Jobs, el desaparecido creador de la compañía Apple, hoy, la mas valorada en el mundo. Como Jobs, Quintero suele dar acomodo a la información que lo rodea, incluyendo la que proviene de las consecuencias a sus acciones, de las que siempre creerá que no tienen crítica, pues el síndrome no les permite creer que actúan mal.

TE PUEDE INTERESAR: (ESPECIAL) ¿Por qué miente Daniel Quintero? – segunda parte- Listado de algunas mentiras

Esa distorsión, cabe en personas con el ego tan grande como la capacidad que alcanzan a desarrollar para confundir verdades con mentiras y hacerlas parecer ciertas, pues eliminan elementos de la realidad que le son adversos y se concentran en una sola visión, hilando un relato coherente y creíble aunque eso signifique, sacrificar la verdad.

Mientras este síndrome está catalogado dentro de las enfermedades mentales, también es utilizado por los psicólogos como una terapia contra la depresión en algunos pacientes y es también, una forma de ayudar a fortalecer la superación personal, la confianza desde las visiones positivistas. Es así, como se explica también las visiones de individuos en la sociedad, matriculados dentro de los planes de vida aspiracionales, que le permite al ser humano, evadir situaciones contrarias y complejas para alcanzar los objetivos.

En este marco casi clínico, podría definirse la actitud del alcalde de Medellín, Daniel Quintero y la tendencia que tiene a mentir, acomodar versiones, hacer creer y hacer parecer. Lo complicado del tema, es que él no creerá que es lo que hace porque en su mundo creado, siempre tendrá la razón. A este nivel, se cruzan dos tendencias, la distorsión de la realidad con la mitomanía. Y es que el primero lleva al segundo, pues es la única manera de poder construir su propia versión de la realidad.

Para el analista político y asesor Miguel Jaramillo Luján, “es claro que en varias oportunidades el alcalde Daniel Quintero ha tenido imprecisiones en relación con sus posturas en temas neurálgicos para la ciudad como es el caso de las Empresas Públicas de Medellín, como es el caso del manejo financiero de algunos de los entes descentralizados, el nombramiento de su propio gabinete o ciertas apreciaciones que hace a través de los medios de comunicación, a través de sus redes sociales o en ruedas de prensa o encuentros con los medios de comunicación”. Jaramillo Luján Explica que “más allá de las razones psicológicas que pudieran estar llevando a este tipo de versiones diversas entre lo que dice el alcalde y la realidad o sus propias contradicciones; vale la pena señalar, que existe una tendencia en él, a dar golpes mediáticos que no contribuyen en nada a la credibilidad del mismo alcalde”.

El analista subraya que a su manera de ver, y teniendo en cuenta lo anterior, “los gobernantes deben tener una mesura, deben saber qué temas pueden ser ‘prensables’; pero no buscar dar tantos golpes de opinión, pues cada golpe de opinión y cada versión que se lanza, puede tener muchos titulares, pero terminar convirtiéndose en algo que posteriormente puede ser desmentido en lo técnico o el tiempo les puede quitar la razón”.

Jaramillo Luján considera que “el alcalde Daniel Quintero tiene una tendencia fuerte a casi que todos los días, dar un golpe de opinión en busca de ganar un titular, pero sin dimensionar los efectos políticos, sociales y económicos, en tanto es la primera autoridad ejecutiva de la ciudad y el presidente del gran conglomerado de empresas que es EPM”.

Por su parte, el concejal Alfredo Ramos, una de las víctimas de las sucesivas mentiras del alcalde, explica que “el gobierno de Quintero tiene dos principales ejes: la corrupción y la improvisación; y la corrupción va, obligatoriamente, atada directamente a la mentira. Significa que el gobernante de turno no le dice con transparencia las cosas a la ciudad. Se disfraza de independiente cuando tiene al rededor, empresarios y políticos de gran pesos y con bastantes cuestionamientos. La corrupción es que se entregan los contratos a contratistas no idóneos, que no tienen ni idea de contratar, que son representación de aportantes ocultos a las campañas. Entonces el discurso es muy claro, hay que generar cortinas de humo muy bien defendidas con algún tipo de verdades, pero sumadas a las mentiras… esa es una forma, primero de defenderse y segundo, de contraatacar”.

Ramos señala que “hablan de que están luchando contra la corrupción, cuando tenemos un gobierno que se ha dedicado a una máquina absoluta de corrupción de entrega de contratos directos, contratistas que no tienen la idoneidad, llenos de sobrecostos y que nosotros esperamos que, algún día, los órganos de control actúe sobre ellos”. Sostiene el concejal que “la estrategia es clara: cortinas de humo, mentiras y verdades sumadas, ir despistando al enemigo, separarlo, dividirlo, hacerle seguimiento al los demás, tratarlos de enemigos y ciberatacantes… eso es lo que ellos buscan constantemente, pescar en ese río revuelto de desinformación, de falsas noticias y en eso son especialistas desde el gobierno Quintero”, puntualiza.

En medio de las percepciones de los ciudadanos sobre la realidad y el contraste con la visión del alcalde, se entiende cómo Quintero pareciera montarse sobre un vehículo de escape, a través de la fantasía y de la imaginación, para tener un mejor sabor de su propia historia.

Para la abogada y columnista Julia Correa Nuttin, “desde la campaña, Daniel Quintero, hizo populismo y política con Empresas Públicas y eso nos permitía avizorar cómo sería el tipo de administración que lideraría desde la Alcaldía de Medellín. Utiliza las mentiras para generar golpes de opinión y así estar siempre presente en redes sociales, en las noticias. Debe tener unos objetivos muy definidos que quiere lograr sin importar cómo llegar a ellos; es decir, para él, el fin justifica los medios, que incluyen las mentiras y las difamaciones. Es una persona que tergiversa la realidad para obtener réditos políticos””.

Por su parte el exconcejal Bernardo Alejandro Guerra, también víctima de las mentiras de Quintero, dijo que “analizándolo desde el punto de vista político, una persona que no tenga una posición y pase del partido conservador al liberal, es porque tiene que ser muy mentiroso. Para hacer eso hay que ir por la vida engañando a la gente con posiciones políticas que no son  ciertos, y ahora vino a decir que es independiente. Para mi, que no se identifica ni con los independientes”. Guerra fue mas allá y considera que el alcalde, “miente en todos sus aspectos de la vida y el mentiroso compulsivo, ni se sonroja porque se crea sus propias mentira y arma todo un tinglado de falsedades del que hace su estilo de vida. Quintero monta un ‘instrionismo’ convincente: se nota calmado, seguro, con una dialéctica que confunte y ejemplos que llegan a ser tan ridículos, que le gusta al un tipo de gente que no confronta y se queda en lo simple”.

El exconcejal, reconocido por su talante y valentía para denunciar la corrupción y las irregularidades de funcionario públicos de todas las líneas, cree que el alcalde Daniel Quintero “tiene el síndrome de “Adán”, es decir, antes de él no hubo nadie, el hace creer que es el primer hombre sobre la tierra; hacia atrás, no había nada”. Explica que ese “síndrome de Adán”, es lo que ha evidenciado con su actitud negacionista y con ello ha armado un relato basado de despotricar de todo lo anterior y asume una posición mesiánica. “Luego de tantos años en Bogotá, llega a Medellín a decir: yo soy el salvador, la ciudad antes estuvo mal gobernada y es un fracaso, pero llegué yo y los salvaré”. Explica que esto al final le pasará factura por transgredir el establecimiento, porque con su actitud no solo está siendo irrespetuoso sino que está violando la ley, sus mentiras lo llegan a transgredir la institucionalidad y muchas de las cosas son ilegales.

Bernardo Alejandro Guerra, explica con un ejemplo, el comportamiento de Quintero, en el que “hace creer cosas que no son, como haber nombrado en la administración municipal paisa con un montón de jovencitos en los despachos y que la gente cree que gobiernan y ejecutan, cuando la verdad es hay personajes en la sombra que dictan lo que se hace y lo que no; por eso escoge a gente joven que solo obedece, sin experiencia y son otros los que tras bambalinas dan la orden. Esas personas detrás, están entre los que distribuye el poder, que es en un 50% manejado desde Bogotá, el resto a pagar apoyos territoriales en antioquia y otro resto a pagar los de Medellín. Por eso se ve cantidad de gente que aterrizó en la ciudad que nadie conocía, que no conocen la ciudad ni la sienten”, enfatiza.

Seguidamente, Guerra señala que la compulsión de la mentira la hace para poder cumplir los objetivos. “A ellos no les interesa controlar ni ayudar a la ciudad sino que sino robar, montar empresas fachada, echar a personas de muchos años en la administración para poder controlar la forma de robar haciendo creer que en Medellín nada funciona. Quintero no tiene ni identidad regional y entregó la ciudad a varias partes del país”; denuncia mientras toma aire para señalar que “el alcalde se vende como un producto y tiene unas bodegas con más de 700 cuentas falsas y se hace viral marcando tendencia, sobretodo, en estratos bajos generando una lucha de clase y desvirtuando que la ciudad ha tenido inversión adecuada en el pasado y así patea el tablero”. Finaliza diciendo que “él se fue de la ciudad mucho tiempo y llega como un mesías salvador y se lo cree. Es un ser sin identidad ideológica, política ni personal y le importa un bledo todo. No hay nada más peligroso que un mentiroso con plata y ahora tiene toda la de EPM y el presupuesto de la cuidad”.

(ESPECIAL) ¿Por qué miente Daniel Quintero? – segunda parte- Listado de algunas mentiras

 

Comparte este contenido: