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Tres analistas, interpretan lo que está ocurriendo en Medellín y el caso de la Junta Directiva de EPM

Con el ánimo de dar claridad a la inédita situación que se dio esta semana que pasó y de la que muy posiblemente de pueda comenzar a subsanar, de alguna manera, durante esta otra que comienza, IFMNOTICIAS, consultó a tres expertos analistas, amigos de esta casa periodística, para que desde tres puntos de vista diferentes, le hagan una lectura a la situación, más allá de las noticias.

Hablamos con el abogado constitucionalista y uno de los mas consultados analistas en los medios antioqueños, Andrés Úsuga, para dar claridad sobre lo que jurídicamente hay tras la violación del Gobierno Corporativo de EPM. Igualmente, para este análisis, conversamos con Roberto Rave Ríos, quien además es columnista de CNN en Español y el diario la República e impulsor de Libertank; para que desde un punto de vista del empresariado y la visión paisa, nos ofrezca una interpretación de los hechos. Y finalmente, Miguel Jaramillo Luján, autor del libro best seller colombiano Marca Poder y uno de los más afamados asesores políticos del continente latinoamericano, para que nos haga una lectura política de la actual situación de EPM..

ANDRÉS ÚSUGA

Mi opinión no es solo como experto en derecho estatal, sino como alguien que ha hecho parte del staff directivo de dos empresas industriales y comerciales del estado, una del nivel municipal y otra del nivel nacional y conozco los ‘intringulis’ que se vive al interior de estas personas jurídicas y sus particularidades.

Sea lo primero aunque se vea extraño, explicar que el modelo de las empresas industriales y comerciales y las sociedades de economía mixta que trae la ley 489 de 1998, no son nuevas en el derecho Colombiano y hacen parte de esa explosión de figuras o naturalezas estatales, que surgen en la Inglaterra de la posguerra con el modelo keynesiano  (tan criticado con razón por la escuela austriaca y el propio Milton Friedmann) y que en Colombia solo llegaron con la gran reforma de Carlos Lleras Restrepo de 1968. Pero como todo o casi todo en Colombia, la implementación de dichas figuras se ha ido malformando y es bastante complejo el entendimiento de las mismas .

Para la muestra los dos casos de Fabrica de Licores de Antioquia (que formalmente no existe y es una dependencia más, de la Secretaría de Hacienda del Departamento de Antioquia) y Empresas Públicas de Medellín, que acogió la figura de industrial y comercial, precisamente cuando la ley 489 de 98 entro en vigencia.

Es de suma importancia entender que esa figura de 100% publica, pero que a su vez cuenta con una junta directiva de externos, es bastante peculiar, ya que no en todas las EICE se procede de la misma forma y depende en mucha medida de cómo queden configurados los estatutos y en especial, de cómo se estipulen la repartición de utilidades.

Mas allá de lo que viene pasando en la actualidad, de demanda o no demanda y de cambio de objeto fallido o latente, lo que sí en realidad preocupa, es que los bandazos del presidente de la junta directiva generen -como se ha visto en los últimos días- la pérdida de los niveles de confianza y calificaciones de la banca multilateral y demás organismos que califican los riesgos; y con esto, el patrimonio de todos los antioqueños, forjado a pulso y con juicio por tantas décadas por gigantes como Diego calle Restrepo y el propio Alvaro Uribe Vélez (Como jefe de Bienes finalizando los años 70´s, fue su primer cargo publico al egresar de la Universidad de Antioquia); estén con el timón en la mano temblorosa, dubitativa y a control remoto dirigida desde Bogotá del actual alcalde, que con los bandazos que hemos visto, ha logrado crear un revuelo tal, que denota la inexperiencia, la improvisación pero, adicionalmente, la arrogancia y despotismo en los manejos de la joya de la corona que garantiza caja a los programas sociales de todos los medellinenses.

Creo con sinceridad, que el Alcalde quiere aplicar modelos económicos como los propuestos por el Francés Thomas Piketty y el Norteamericano Jhosep Stiglis y vuelve a caer en la confusión de creer que está en Dinamarca y no en ‘cundinamarca’…pero lo peor es que, según lo que se ve en sus declaraciones, ni siquiera ha entendido ni el modelo que llevó al éxito a las EPM, sino que tampoco entiende los que infructuosamente quiere aplicar con toda su arrogancia y autoritarismo. Creo que ni siquiera entiende el concepto de gobernanza corporativa; y esos son los riesgos de creer que está manejando sus empresas privadas, que a propósito, ¿cómo irán de finanzas y contratos?

ROBERTO RAVE RÍOS

Qué difícil son los liderazgos que dividen una ciudad tan unida como Medellín. El tema de EPM no es solamente el fondo que es totalmente legitimo y popular y que puede acarrear un debate largo, el asunto que mas duele y frustra es el maltrato a la institucionalidad por parte del líder de las instituciones públicas.

Pasar por la galleta a la junta y sembrar ese manto de duda sobre el empresariado es un acto puro de división y de estrategia. Es un juego en el que no debemos entrar. La historia de Antioquia y su desarrollo esta ligada a esa unión entre empresa, Estado, Academia. Querer reducir esto a un grupo empresarial en el que el ademas, el alcalde encontró algunos apoyos durante su campaña, es un acto simplista que olvida que Antioquia y sus empresarios somos todos y por eso hemos salido adelante.

Que importante es en nuestra sociedad, hablar con evidencia y más aun, creer en quienes hablaban con base en la misma. Todos los juicios son legítimos si se someten a prueba, y eso es lo que la sociedad espera. Las acusaciones por fuera de esta dinámica hacen daño y erosionan la base del desarrollo de Antioquia, la unión transparente entre la empresa privada y el Estado.

Por el momento, será trascendental no tragar entero, preguntarnos mas cosas, combatir con union la desunión y no dejar nunca como lo dice Jorge Robledo Ortiz, de creer y de dolerse por Antioquia.

Creo en la Antioquia libre de Epifanio, en la Antioquia altanera en sus enjalmas, en la Antioquia pujante de Gonzalo Mejía, con bultos de imposibles a la espalda; en esa Antioquia de los paisas viejos; de los hombres con fibra de macana que “echaban” con sus hijos trocha arriba hasta ver a sus pies vida y montaña. En esa Antioquia creo y esa Antioquia me duele.”

MIGUEL JARAMILLO LUJÁN

No me queda ninguna duda de que hay sectores políticos y empresariales de origen bogotano que les interesa debilitar el liderazgo político-empresarial que tradicionalmente ha permitido que Antioquia logre unidad en medio de la diversidad de opiniones y la fuente de esa ofensiva se da a través de móviles políticos y económicos al más alto nivel de un sector que anhela recuperar la Casa de Nariño en el año 2022 en cabeza del senador Gustavo Petro.

He tenido contacto con varias personas de agencias de estrategia política que me han compartido datos sobre la forma cómo se tejió este entramado que ha permeado universidades, cargos público, Cortes y espacios directivos que buscan generar división entre sectores gremial, académico y político de Antioquia a partir de una lectura sobre la forma cómo los matices y ámbitos venían teniendo injerencia en resultados electorales como el plebiscito que ganó el NO en octubre de 2016, la primera y segunda vuelta presidencial en 2018 donde hubo en ambos casos como ocurrió en 2002 y 2006 con la elección de Álvaro Uribe una fuerte incidencia del electorado antioqueño.

No nos engañemos ni nos dejemos enredar con supuestos sustentos técnicos, procesos de justicia politizados o determinaciones que impactan la división entre ese triángulo virtuoso de Universidad-Empresa-Estado, pues esta red trabaja al más alto nivel, es un riego real para Antioquia y lo peor es que ha cooptado dirigentes antioqueños para contribuir con su propósito.

 

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