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Se les nota el hambre

Por: José Ignacio Penagos H.

No es raro leer los audaces artículos de Germán Vargas Lleras, el exviceministro del gobierno de Juan Manuel Santos, que quiso poner sus ojos durante su gestión, en el apetitoso ‘ponqué’ de las obras de infraestructura en el país, un jugoso negocio que deja bastantes réditos económicos a los políticos, en la entrega de los millonarios contratos, con la posibilidad de poder ocultar fácilmente las comisiones de esas obras.

Tampoco es raro, ver que curiosamente, los que reclaman “transparencia” en Empresas Públicas de Medellín, son políticos de los sectores que no han podido meterle mano a sus finanzas, hasta ahora, a sus obras y sus contratos y que en ese intento, ahora acusan a los empresarios, al GEA, a las veedurías, a la población civil vigilante, representada en las juntas directivas y a quienes, estos políticos a través de su títere de turno, les han buscado la caída. La estrategia de hacer renunciar a la junta directiva de las Empresas Públicas de Medellín, en la que tenían asiento empresarios y sociedad civil; demuestra esa estrategia.

Buscan redefinir el discurso y la narrativa para satanizar a quienes han hecho grande a EPM, y así poder, al fin, politizarlas para poder obtener un pedazo de la tajada.

Justo es esa estrategia para la que el Alcalde Daniel Quintero fue apoyado por los políticos del liberalismo gavirista, el santismo y el comunismo de Petro. El plan siempre fue sacar las juntas directivas para politizarlas. Crear juntas directivas de bolsillo que se sometan a los deseos politiqueros y burocrátizar, no solo el ente autónomo, sino la administración municipal en cada uno de sus institutos, empresas y organizaciones.

Por eso no extraña que Germán Vargas Lleras, quien ahora respira por la herida porque nunca le permitieron meter las manos en EPM, ni en Hidroituango cuando era vicepresidente; ahora sí tire piedras a los tejados de quienes no le comieron cuento en su momento.

Para ese propósito, los políticos capitalinos, a los que se les cierra el cerco en Bogotá, luego de robarse la salud, el Sena y cuanta entidad nacional posible y de desangrar a Bogotá; por supuesto que utiliza a los también hambrientos políticos paisas que les siguen el juego. Si se mira con ojos críticos, se ve por lo menos sospechoso, que justo sean esos políticos los que lo apoyaron en campaña, los que apoyan ahora la acción del alcalde.

Son esos políticos los que le disparan al empresariado y a la población civil, que ahora se constituyen en una veeduría. Son estos los políticos de esas cuerdas de dudoso historial, los que se han ido lanza en ristre contra la ciudad que no les hace el juego y los vigila.

Así se ven muy activos a varios políticos locales pintados todos casi de un mismo color y detrás de ellos, los políticos de izquierda y desde Bogotá, a quienes ya han demostrado su presión para que se nombre a sus amigos, no son nacidos en el departamento, para que con ellos, se paguen los favores de apoyo a la candidatura “independiente”.

Se cobran ese favor con personas que llegan de repente y aterrizan descontextualizados, que desconocen la ciudad, la cultura y la dinámica administrativa y empresarial de estas tierras y a los que poco les importa la ciudad.

A este fenómeno, es al que algunos han denominado la ‘bogotanización’ de la administración de Daniel Quintero y del gerente de EPM, Alvaro Guillermo Rendón; quienes no solo han pasado por encima del pacto del Gobierno Corporativo, sino de los ciudadanos paisas, como si en Medellín y Antioquia no hubiera talento profesional que ocupe esos puestos. El tema es que esos políticos cobran por ventanilla y con puestos. En otras palabras, pretenden que Bogotá maneje a Medellín.

Pero es que se les nota el hambre y han comenzado a mover todas las influencias nacionales posibles para hacer parecer que EPM iba hacia la quiebra y el fracaso y eso se lo dictaron textualmente al alcalde que ya salió a replicar como loro en si twitter. Para ello, esos políticos se valen de medios de comunicación, periodistas y opinadores capitalinos que les compran el discurso politiquero. Por eso no sorprenden las palabras del Alcalde Quintero en ese sentido, que parecen dictadas por Vargas Lleras, Gaviria y Petro, tres de las manos con ganas de burocratizar y politizar la administración paisa y a EPM.

Ese hambre, parte de las ganas que tienen de despojar al empresariado paisa que ha generado empleo y desarrollo a los paisas, para poder quedarse con el control de los contratos y buscar suculentas comisiones,  si logran que se le entregue las obras de EPM a los Chinos o si se procede con la demanda por 9,9 billones, lo que cambiaría el concepto de responsabilidad y haría que las aseguradoras,  que ya aceptaron pagar, no lo hagan y a cambio entreguen el porcentaje correspondiente en pago al favor de evitar los multimillonarios desembolsos. De lo grádelo se harían a un buen porcentaje que iría al bolsillo de esos políticos. Al menos, eso es lo que fundamenta la denuncia del propio sindicato de trabajadores de EPM a través de su presidente Olga Lucía Arango, quien reveló el trasfondo de la intención de dar la terminación de HidroItuango a los chinos amigos de Petro y Quintero.

Pero esa estirpe política agotada, tiene sus ojos enfilados en esta zona del país y los negocios de la única empresa pública exitosa y tratar de hacer lo que Petro hizo con la Empresa de Acueducto de Bogotá. Necesitan llenarla de burocracia para poder acceder a los réditos que genera tener las “fichas” dentro de la administración de la ciudad y de EPM que les facilite la información privilegiada para “políticamente” gestionar lo que ellos quieren, como contratos y demás. Se entiende porqué la obstinada idea de ampliar el objeto social de las Empresas Públicas; mientras más negocios diversos tengan, más amigos contratan, más porcentajes pueden obtener sin tener que trabajar. La verdad es que se comportan como parásitos y el país ya los descubrió hace rato.

Es como si creyeran que los colombianos no les reconocemos el ‘modus operandi’ que han aplicado por años desde Bogotá. No olvidamos como esta clase politiquera, puntualmente, ya se ha apoderado en su momento del SENA, Ecopetrol, Reficar y otras  tantas entidades, empresas e instituciones públicas que han ido exprimiendo. Estos políticos con hambre, meten la mano y cuando las cosas se ponen mal, le echan la culpa a los privados con los que contrataron y de los que reciben dineros. Luego cuando caen sus compañeros y los involucrados en sus negocios socios, les dan la espalda como han hecho con tantos senadores, representantes de sus cuerdas, a los los dejaron solos; mientras ellos se cubren y pagan a la justicia tan cercana a ellos, con parte de lo obtenido, para que no les salpique.

No se olvida, como esa misma coalición compró una presidencia con dineros de Odebrecht y como dos de sus ministras salieron huyendo de la justicia. Vargas Lleras parece extrañar su poder de otrora sobre la infraestructura del país y ahora es el vocero de quienes no están dispuestos a ver cómo los paisas siguen haciendo de su tierra un espacio exitoso con la menor corrupción del país. No soportan que los paisas mantengan sus Empresas Públicas con buena salud, conquistando mercado a nivel internacional y seguir alimentando los proyectos sociales de la ciudad con sus utilidades. Ese es el botín deseado. De ese tamaño es el hambre.

Esos políticos han utilizado el accidente de HidroItuango para reescribir la historia y generar una narrativa que les abra la compuerta para sus propósitos corruptos.

Esta oscura casta política, la hemos visto operar en el pasado. Suelen hacer parecer que los sobornan y se hacen víctimas de los privados, cuando son ellos son los que chantajean a los privados con no darles los contratos si no se les unta la mano. Piden por adelantado los porcentajes para poder acomodar las licitaciones. Por eso han llorado tanto con los formatos tipo. Ese apetito voraz, se incrementó, porque el Gobierno de Iván Duque cortó la mermelada y no sucumbió a los ‘pactos políticos’ para explotar entidades. Entonces, apoyaron a un alcalde ‘independiente’ que es manipulable y falto de carácter y pretenden repetir lo que han hecho en la alcaldía de Bogotá con Gustavo Petro y con la izquierda que tantos años ha gobernado la capital y su ‘Carrusel de la Contratación’. Eso no se puede permitir que llegue a Medellín.

Se entiende entonces, la respuesta del exalcalde Federico Gutiérrez a Daniel Quintero. Es que Quintero se ha puesto la camiseta que le prestaron para recomponer y reescribir la historia. Ahora sale diciendo que EPM en la pasada alcaldía iba para la quiebra, a lo que Gutiérrez le responde enfáticamente, al que llama el nuevo Samuel Moreno, en un sentido trino lleno de lógica.

Estos politiqueros a los que se les nota el hambre, están fabricando con filigrana, el tejido para que su plan funcione. Ya violentaron el Gobierno Corporativo e hicieron renunciar varias Juntas Directivas y funcionarios para nombrar a los suyos de bolsillo, en puestos burocráticos en cabeza de gente foránea a los paisas y pretenden confundir a los paisas con una supuesta lucha de clases y venderles una realidad falsa que quieren vestir de ‘manejos oscuros’ y mantos de duda el tradicional actuar de gente pulcra y responsable, cuando los paisas han sido testigos del crecimiento social y económico, en contravía de los que esos políticos han hecho con el resto del país.

En Antioquia hay gente de todas partes del país. Se suele acusar que los paisas son regionalistas, pero lo que no se cuenta es que el paisa es abierto y ha permitido desde siempre, que los de fuera puedan venir, trabajar y construir sociedad. No por nada se reconoce a los paisas como amables y que si les pides una dirección, hasta te llevan. Esa queridura paisa, también la quieren reescribir. Estos políticos muertos de hambre, quieren hacer creer que el regionalismo margina a los extraños de poder trabajar en sus instituciones públicas, cuando lo que en verdad estamos viendo, es que están nombrando, no a los de fuera que son gente de bien, sino a una serie de “aparecidos”, enchufados y enganchados a esos políticos con intereses puntuales; que solo quieren defender sus compromisos egoístas, olvidándose de la ciudad y pretenden feriarse la pujante y creciente economía paisa. Los recién llegados no conocen la ciudad y fueron traídos de las sobras de las instituciones santistas, gaviristas y comunistas de Petro que perdieron sus puestos al llegar el nuevo gobierno.

Mientras tanto, el hambre los corroe. Mueren de hambre estos políticos y disparan hasta en los periódicos porque mueren por robarse a Antioquia. Lo triste es ver que hay políticos locales que van por la misma corriente porque les puede la ambición.

Un dato final. ¿Será que la nueva junta directiva es también política?. Usted ya tiene la respuesta y analice si en este caso, ya se sabe por dónde va el agua al molino.

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