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Reflexiones sobre el periodismo de hoy

Por: José Ignacio Penagos H.

Tremenda reflexión la que hace el periodista Charles Groenhuijsen, un veterano de mil batallas, con más de 40 años de trabajo en grandes cadenas internacionales. (Ver video abajo)

Comienza recordando que a los periodistas nos han formado bajo el lema de que “las buenas noticias, no son noticia” y describe que esta frase es un “error crítico” en la actitud que ha asumido el periodismo contemporáneo.

Considera que los periodistas no hemos tomado en serio la verdadera labor que tenemos, para crear una mejor sociedad, para generar un mundo mejor para todos.

El comunicador observa que el periodismo actual, se ha concentrado en mensajes negativos, en sólo ver el drama de la pobreza, del crimen, de la muerte, de los conflictos, de la de la migración como un problema; bombardeando con todo tipo de imágenes y mensajes que sólo contribuyen a la zozobra, al temor, al miedo y a la actitud negativa de la gente.

Recuerda que no se trata de tapar los hechos con un dedo y reconoce que sí existe el crimen, la pobreza, la migración, los conflictos, las guerras, la muerte y deben ser cubiertas; pero al mismo tiempo, se presenta el mayor desarrollo humano de todas las épocas en la historia, con la mayor cantidad de noticias esperanzadoras, que muestran a una sociedad que es capaz de levantarse en medio de los conflictos y los problemas.

Explica que nunca antes se había tenido una expectativa de vida tan alta como la que tiene el ser humano hoy en día o desarrollos científicos que han mejorado el estilo de vida, las facilidades de producción y en general, las condiciones del ser humano; pero nada de eso es noticia bajo la premisa inicial.

Compara el bombardeo actual periodismo a la sociedad, con lo que podría ocurrir con un niño cuyos padres lo bombardean sólo con mensajes negativos, diciéndole que todo lo que hace es malo, que no hay sino fracaso, que todo es su culpa, que no va a poder mejorar, que todo está lleno de fatalidad. El resultado: sería un niño con una actitud negativa hacia la vida, lleno de ira, de rabia y predispuesto al fracaso; y dice, es así como hacemos una sociedad con actitudes negativas, causadas por ese tipo de mensajes que no generan esperanza ni confianza en el ser humano, ni en el futuro.

En su reflexión, este periodista invita a ser mejores seres humanos, que nos tomemos en serio la tarea que tenemos de aportar, con nuestros mensajes y noticias, a la generación de un mejor mundo para todos, en el que se pueda difundir mensajes de igualdad, de respeto a los derechos humanos, de confianza Y solidaridad; para así, se artífices de un lugar mejor para todos.

En esta reflexión quedan muchas cosas importantes para tener en cuenta, que pueden surgir luego de escucharlos; como por ejemplo, por qué las agendas mediáticas están orientadas sólo a ver lo malo del otro, por qué se prioriza la muerte sobre la vida, porque se priorizan los ataques al medio ambiente sobre los mensajes de cuidado, porque se prioriza  sobre las malas actitudes del delincuente, el criminal y del asesino; y no sobre los valores de quienes construyen una mejor sociedad, en momentos en que la humanidad ha demostrado ser la mejor que en cualquier otra época de la historia. Ver a la sociedad con mayor solidaridad de la historia, donde hay más buenos que malos.

Queda en evidencia pues, el grave problema del periodismo que lleva hoy en día al desprestigio de esta labor; a que sea vinculada con intereses oscuros, con agendas amañadas y con priorizar lo malo sobre lo bueno.

Es momento de rescatar a Ryszard Kapuściński, quién decía que “para ser periodista, hay que ser primero, buena persona”; y parece que en los medios, es lo que menos existe.

Vemos en nuestros grandes medios colombianos, periodistas desenfocados y perdidos, comprados y haciendo favores sin entenderse por qué. Periodistas cada día más oscuros, aprovechando el poder que obtienen al estar en esos medios de comunicación y la audiencia, para venganzas personales, para generar sus propias guerras, para defender sus propios intereses, engañando al público y haciéndoles creer que son ejecutores de un periodismo limpio.

En medio de esa falacia, hemos encontrado el mercado de las versiones presentadas como verdades absolutas, de las filtraciones, de la compra de expedientes, de los insultos y las  calumnias.

Mucho de ese periodismo ha tenido que dejar de defenderse con la pluma, como sería lo ideal, para tener que rendir cuentas en estrados judiciales y defenderse por comportamientos antitéticos con los que se convierten en noticia y complementan la agenda de un periodismo desesperanzador, cargado de negativismo, que privilegia el conflicto, respalda a la delincuencia; mientras deja de lado la visón crítica, el control social que le corresponde como testigo y trabajar para hacer una sociedad mejor.

Qué bueno sería ese movimiento de Charles Groenhuijsen, también tocara a los periodistas y medios colombianos, que los lleve a la reflexión para que dejen de buscar explotar la porno-miseria,  las bajas pasiones, la noticia espectáculo qué pasa por encima de la dignidad humana sólo para obtener audiencia, del lenguaje grotesco y mal utilizado; deformando el verdadero sentido de lo social.

Atribuyo estos males a esa escuela atribuida importantes nombres, erróneamente  vitoreados como grandes íconos del periodismo colombiano, que banalizaron sin remedio la información, la investigación, el periodismo responsable, que le dieron más valor a la ‘chiva’; creando esa delgada línea del periodismo del relativismo ético, que lavaban sus culpas con campañas sociales de cara al público mientras al interior de las redacciones doblegaban a los periodistas en sus líneas de la moral y crearon una generación perdida, en la que con el poder que ejercieron y ejercen, sólo mantuvieron a su lado, a aquellos que les rendían pleitesía, lamían sus botas y aprobaban sus métodos.

Gran parte de esa generación perdida, trabaja actualmente en los grandes medios, son sus herederos y siguen propagando ese periodismo que evidencia la crisis que los medios viven hoy mientras culpan a la llegada de las redes sociales y medios digitales independientes. Son ellos los que hoy crean supuestos validadores de noticias verdaderas y señalan a los medios digitales de ser solo mata de noticias falsas, tratando de desprestigiar a otro tipo de periodismo que los tiene contra las cuerdas.

(ver video)

 

 

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