¿Porque debemos revocar el mandato de Daniel Quintero Calle?

Por: 𝑺𝒂𝒅𝒚𝒂𝒗𝒂𝒕𝒕𝒊 𝑩𝒂𝒏𝒔𝒉𝒆𝒆

Son tantas las razones para querer revocar a Quintero Calle como estrellas en el cielo, pero para mi forma de ver, sentir y conocer mi ciudad hay una que cada vez tiene mas peso: El Alcalde no conoce la ciudad, no conoce su gente, sus costumbres y su idiosincrasia.

Puedo hasta jurar que Daniel Quintero no sabe quién es “Cosiaca”

Medellín y Antioquia han sido la misma naturaleza de sus gentes, gobernadas por aquellos que de una u otra manera han demostrado amor por la tierra. Unos mas que otros, pero Antioqueños todos, a fin de cuentas.

Pasa todo lo contrario con Quintero, él no se siente paisa, él no se ve paisa, él no se escucha paisa… él no quiere a los paisas. Prueba de ello es la “bogotanización” de los cargos en la administración municipal.

Un alcalde que quiere su gente no estaría encaminando acciones jurídicas, con las que sabe que va a causar un daño irreparable en muchos años a una de las empresas mas queridas y cuidadas por los Medellinenses, un alcalde que se precie de querer a Medellín no estaría provocando la debacle de las Empresas Públicas de Medellín, y no lo digo porque meramente se quiebre o no una empresa, es por las consecuencias funestas que esa situación puede traernos.

El fracaso del proyecto Hidro Ituango significa para Antioquia y para Medellín la pérdida de recursos en cuantías impensables para el desarrollo de la región. El solo hecho de dejar de recibir lo que se proyectaba por la operación de la hidroeléctrica, puede dejar en el limbo proyectos de desarrollo en infraestructura vial, de hospitales, colegios, universidades, ciudadelas universitarias, en atención social y salud, en educación…. Y aquí es donde todo se vuelve una completa ironía: dejar perder la hidroeléctrica es ponerle la lápida a la cobertura educación en Antioquia; ¿y pensarán ahora porque una ironía? Muy sencillo, porque fueron esos jóvenes que reclaman mas y mejor educación los que en su mayoría votaron por Quintero Calle quien al final será el verdugo de la educación en la región.

Daniel Quintero no quiere a Medellín, si lo hiciera entendería que esta ciudad se forjó desde la resiliencia y salió de entre los escombros que dejó la guerra de
Pablo Escobar; si Daniel Quintero quisiera a Medellín no comparaba a los ciudadanos que no están de acuerdo con él con ese criminal, es demasiada vileza y grado de mezquindad mencionar siquiera a Pablo Escobar.

Si Daniel Quintero quisiera a Medellín, no pensaría ni en sus más crueles pesadillas, en permitir que a las niñas y mujeres se les mostrara a las “Putas y Yerbateras” como ejemplo a seguir. Una cosa es que como alcalde que es, está en la obligación legal de atender a este sector de la población que es altamente vulnerable, y darle la protección y atención que requieren, pero otra muy distinta es que invite a las ciudadanas a identificarse como “putas”. El futuro nadie lo conoce, pero si Daniel Quintero supiera que sus hoy pequeñas hijas, habiendo aprendido de parte de su Alcaldía que la sociedad aplaude el camino de las “putas”  lo tomaren como su propio camino ya siendo mujeres, otros serían los contenidos que el dedicado padre elegiría para sus hijas. Pero temo que así lo supiera, insistiría en controvertir las posturas tradicionales, porque en su corta visión del futuro está convencido que indisponer a las personas de pensamiento conservador, es más importante para la ciudad que cuidar los valores morales que siguen sosteniendo esta sociedad en pie.

Si Daniel Quintero quisiera a Medellín, respetaría por encima de sus intereses y gustos individuales, las tradiciones Antioqueñas en las fiestas de fin de año. Muy bonito los carnavales y las fiestas de otros municipios, pero para eso se celebran en las fechas de cada una; la navidad es una invitación a celebrar en familia, es una época de recogimiento, y para los creyentes es una oportunidad de acercarse a la inocencia representada en el nacimiento de Jesús. Los niños disfrutan buscar el regalo del niño dios, ellos no esperan que Joselito carnaval resucite, ni que los llenen de maicena en un desfile de carrozas; o que el diablo sea quemado y ahuyentado hasta el próximo año… tampoco creo que tengan ganas de esperar la media noche tomando licor, los niños esperan el nacimiento del niño dios rodeando las pailas de natilla, empanadas, chorizos, chicharrones, morcillas, asados y todos esos manjares de la mamá o de las abuelas. Será que Maia y Aleia en lugar de muñecas, peluches y crayolas; ¿tienen demonios y marimondas en sus habitaciones?

Daniel Quintero no quiere los Antioqueños, él no es Antioqueño y por eso usa y replica ese vil discurso de clases para dividir, para dividirnos, para ponernos en contra entre ciudadanos. Cuando habíamos tenido muchachos, por más indignados que estuvieran, ¿dañando y vandalizando nuestro metro? ¿En qué momento dejaron de querer nuestros patrimonios y orgullo paisa por atender el discurso de odio de un político chiflamicas?

Daniel Quintero podrá ser muy exitoso en su empresa, que a todas estas tanto que habla de que las empresas explotan y no son justas con los trabajadores y él con una bien lucrativa, habrá que ver como trata a sus empleados; pero como político es todo un chiflamicas, tanto así que es como el bobo del pueblo, el que de todas partes lo echan: empezó siendo liberal, pasó a ser conservador, siguió con su partido del tomate, aterrizó en el partido verde para terminar volviendo solapadamente a una alianza liberal con Aníbal Gaviria y alcanzar la alcaldía de Medellín disfrazado de independiente.

Bien lo dijo su concejal de cabecera y presidente del comité de aplausos del alcalde: “Quien miente roba”

Vamos a dar la pelea, y no es una pelea por sacar un alcalde, es una batallar por recuperar lo que es nuestro: El lugar donde nací y con mis amigos crecí

DEPENDE TAMBIÉN DE TI DARLE AMOR A MEDELLÍN

 

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