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Paros en Colombia: oportunistas e innecesarios

No se entiende por qué cuando el mundo ha estado detenido o, más concretamente, más de seis meses en paro por la pandemia de la COVID-19, hoy en Colombia el famoso Comité Nacional de Paro convoca a unas movilizaciones que afectan aún más la ya maltrecha economía del país.

Nos preguntamos cuál es trasfondo político de las supuestas marchas sociales que dicen ‘defender a los más humildes’, ya que en noviembre pasado se pudo advertir que, al parecer, el objetivo es la desestabilización de un gobierno legalmente constituido, crear el caos y sembrar el miedo en la ciudadanía. Esto se pudo apreciar en las últimas protestas motivadas por el exceso policial y que llevaron a la muerte de un ciudadano. Este infortunado hecho fue la excusa perfecta para lograr los objetivos de una izquierda radical que se apoya en voceros políticos que incitan a la violencia.

Es inconcebible ver a un premio Nobel de paz exhortando a los jóvenes a ir a las calles para exigir la implementación de un proceso de paz plagado de errores e inconsistencias y que fue concebido para garantizar la impunidad de tantos delincuentes, la prosperidad del narcotráfico -que es la causa de muerte de tantos colombianos – y la forma para que Juan Manuel Santos se mostrara ante el mundo como adalid de la paz y gran estadista, lo que le garantizaría la mayor distinción de la paz mundial.

Tampoco se entiende cómo en muchas ciudades, en medio de esta situación de salud, las administraciones locales autorizan la concentración masiva de personas, mientras se mantienen tantas restricciones a sectores que sí pueden dar un impulso a la economía tan afectada. Sobra decir que conociendo el comportamiento de la pandemia los contagios pueden aumentar por esta situación y seguramente, como ya es costumbre, la culpa será del gobierno nacional.

Solo podemos esperar que las promesas de aquellos que desde sus lujosas residencias hacen llamados a salir a protestar a las calles se cumplan, que las marchas sean pacíficas y que no se llegue a actos de vandalismo que atenten contra el comercio, las entidades financieras, los bienes públicos o la vida de los ciudadanos del común que no comulgan con este tipo de protestas. Ya es muy oneroso tener que afrontar las pérdidas por la situación sanitaria, como para sumar costosos arreglos en locales comerciales o en sistemas de transporte público que todos debemos pagar.

Por último, debemos invocar la protección del Todopoderoso ya que debido a las últimas disposiciones de los comandantes de la policía de las ciudades, la fuerza policial parece que no podrá garantizar la vida, honra y bienes de los ciudadanos de bien.

@lunado27

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