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Otro error militar complica la imagen de las fuerzas armadas en el país.

Un nuevo error militar pone ante el paredón, la acción legal de las Fuerzas de Seguridad del Estado. Esta vez, con con la muerte de una persona en vías de jurisdicción del municipio de Miranda en el Cauca, una de las más complejas zonas, en donde la fuerza pública ha sido obligada a retirarse en varias oportunidades, por parte de sus pobladores.

Con la fuerte presencia de grupos armados organizados en la zona, disidencias de FARC y grupos de narcotraficantes; la Fuerza Pública, históricamente, ha sostenido tensiones y dificultades para conquistar a la población, en su mayoría indígena, que evita la intervención militar para controlar una amplia zona de cultivos ilícitos.

Hoy el país se estremece por el asesinato de Juliana, una ciudadana que murió tras recibir un disparo por parte de un soldado del Ejercito cuando viajaba en un carro en compañía de su esposo y otras dos personas por un nuevo error militar que complica la presencia legítima del Ejército en esta zona del país, en donde la resistencia a su presencia aprovecha estos errores para argumentar el bloqueo a su acceso y, manipulada la comunidad, dejar que sean los delincuentes los que dominen la zona.

Desde el lugar de los hechos, uno de los testigos que vivió en carne propia el asesinato detalla sobre los momentos previos a la muerte de Juliana, el nombre adoptado el hombre en condición de transexualidad, pues él iba en la asiento trasero del carro en el que viajaban al momento de ser detenidos y atacados por soldados del Ejercito, luego que el vehículo no se detuvo cuando fue requerido.

 

Las fuertes tensiones en la zona tiene los pelos de punta a militares y ciudadanía desde hace varios meses. Justo en este departamento el pasado mes de julio, 100 soldados fueron  obligados a abandonar el municipio de Toribío, mientras que los militares, son hostigados constantemente por los grupos armados que hacen presencia y por la propia comunidad, que rechaza la presencia de manera histórica.

Esta crispación y nerviosismo, puede ser una de las causas que las autoridades tratan de establecer como una de las posibles causas del incidente que le costó la vida a Juliana. Los uniformados involucrados en el hecho serán separados de sus cargos mientras se adelantan las investigaciones, de lo que aparentemente, fue un retén que se estaba comenzando a montar en la vía para el control y que no fue obedecido por el vehículo ocupado por cuatro pasajeros.

El Comando de la Tercera División del Ejército en el Cauca, lamentó la muerte del transexual, quien recibió un disparo de un soldado del batallón de Alta Montaña, José María Vezga, en el municipio de Miranda y aseguró que las autoridades están dispuestas a apoyar las investigaciones para esclarecer este caso.

A través de un comunicado, el comando señaló ayer que «en el sector de Guatemala, municipio de Miranda, Cauca, tropas del Batallón de Alta Montaña José María Vezga, adelantaban labores de control militar de área y esta mujer resultó muerta a causa de un disparo por parte de un integrante de la Fuerza”.

En ese sentido, las autoridades confirmaron que los soldados involucrados en estos hechos serán separados de sus cargos y puestos a disposición de las autoridades competentes para garantizar la transparencia durante las indagaciones.

En cuanto a la víctima, se informó  que hacía parte de la comunidad LGBTI y que su lugar de origen era Jamundí, Valle del Cauca. Además, dijo, cuando las autoridades revisaron sus documentos y cotejaron su identidad encontraron que su nombre real es Carlos Julio Giraldo Díaz, pero que se hacía llamar ‘Juliana’.

La víctima tenía 38 años de edad, y en imágenes que se difundieron en redes se observa que iba como copiloto y que el proyectil la impactó en un costado de su cabeza.

La muerte de esta persona en confusas circunstancias llevó a que el presidente Iván Duque  se pronunciara para condenar el “repudiable hecho”, y anunció que se debe dar “celeridad” a esta investigación porque el responsable de disparar “debe recibir castigo ejemplar”.

“Solidaridad con familiares de Juliana Giraldo, a quienes brindaremos acompañamiento”, resaltó el jefe de Estado.

Si bien campesinos y testigos aseguraron que en la vía “no había conos” ni señalización que indicara la presencia de un retén del Ejército, desde la secretaría de gobierno de Miranda, se informó que “al parecer sí había un retén militar y que los ocupantes del carro, al notar la presencia de los uniformados, trataron de devolverse y en ese momento fue cuando les dispararon”.

Este nuevo incidente, incrementa la crisis institucional que está librando el Ministerio de Defensa y que se une a los acontecimientos de abuso de fuerza, como lo fue en el caso de la fuerza policial en las pasadas semanas y que ha llevado a que el Gobierno choque con las decisiones de la Corte al fallar una Tutela en la que pretende desarmar al ESMAD y obliga al Gobierno a pedir perdón por los abusos de la fuerza.

Por su parte, el Ejército Nacional, viene de librar, no hace mucho, un fuerte escándalo por cuenta de la supuesta violación de 7 soldados a una menor indígena, algo que ha impactado en la imagen de la institución en el contexto social colombiano.

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