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¿Los cibermilitantes siguen en campaña electoral?

Por: Claudia Posada

No cabe duda de que el estratega para la comunicación pública, que dirige este aspecto de las relaciones de doble vía con los ciudadanos de la capital antioqueña, es un profesional idóneo del que habría que echar mano en campañas políticas. Pero ya no estamos en esa etapa, tal proceso se terminó hace rato; ahora no se trata de conquistar electores. Los mandatarios en función del cargo encomendado por los votantes para cumplirle a éstos y a todos sus gobernados las promesas de campaña, deben aterrizar de acuerdo con el momento.

Indudablemente, para adoptar las nuevas formas de comunicar, que como herramientas son de la máxima utilidad, está la tecnología de hoy. Entonces, hay que diferenciar la comunicación política de la comunicación pública. Si algún candidato demostró eficacia en la utilización de redes sociales, en la última campaña electoral en Colombia para cargos de elección popular, ese fue el actual alcalde de Medellín, Daniel quintero; sus tácticas, las que seguramente incluyeron cibermilitantes, funcionaron de maravilla. Cuando en campaña electoral se define que la estrategia de medios no va a priorizar tácticas tradicionales de la comunicación política, que más bien se centrará en escenarios  tecnológicos porque  el diagnóstico previo así lo indicó, los cibermilitantes son decisivos.

Por otro lado, y muy distinto por cierto, es hacer seguimiento al entorno de los intereses  legítimos de la ciudadanía; esto permite evaluar el impacto favorable o no con respecto a la gestión pública, fortalecer los mensajes focalizados, al igual que generalizar ideas, y socializar alcances satisfactorios. Aquí ya no se trata de cautivar electores. Las redes sociales son el gran potencial para la comunicación política y por igual para el relacionamiento del candidato con el potencial votante. Pero cuando ya no se es un candidato en busca de votos sino un gobernante, saber canalizar la opinión, tratarla y darle respuestas sin maquillaje, pertenece a los ámbitos de la gestión y la buena delegación.

Si el señor Quintero Calle,  alcalde de Medellín, quiere ampliar su base de apoyo ciudadano para cumplir sin tantos tropiezos el plan de gobierno que se ha propuesto en beneficio de la ciudadanía, las redes sociales, -que se crearon para informar, relacionarse e interactuar en tiempo real- asumimos que son parte fundamental del universo comunicacional en manos de un equipo idóneo que sabe interpretar las voces seleccionadas entre tanto “ruido”, para que sus contenidos sean analizados y resueltos en las instancias del caso –alcalde o secretarios de despacho- dado que el potencial del que gozan las nuevas tecnologías para la difusión y movilización  de mensajes, no se debe “manosear”.

En tal sentido, es inaudito – por decir lo menos- que a través de Telemedellín, se contrate una firma especializada para hacer la terea que bien podrían hacer al interior de la Secretaría de Comunicaciones de la Alcaldía; sin bien no sería utilizando  los métodos anteriores de seguimiento a las reacciones de la comunidad y públicos de interés, tampoco vemos necesario externalizar funciones que competen a los comunicadores corporativos.

Por lo demás, nos atrevemos a decir que, los adjetivos –por todos conocidos en el marco del mencionado contrato-  con los que calificaron  a los periodistas en el ejercicio de su labor, a columnistas e inconformes  no se compadecen con el lenguaje de respeto en medio de las discrepancias, ni tampoco puede ser ejemplo para los  funcionarios  orientados al apoyo que como servidores públicos deben dar a las administraciones,  con criterio institucional, no político.

 

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