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Lo que esté flojo, que se caiga

Por: Claudia Posada

No cabe duda de que ha habido conflictos de interés en miembros de las juntas directivas que ha tenido a través de los años EPM, diferentes legitimadores de la verdad -de reconocimiento público, no político- así lo han señalado. Es indiscutible que, históricamente, en asuntos categóricos para el ente autónomo, se han tomado decisiones equívocas según la coyuntura del momento, situaciones después conocidas gracias a estudios muy serios de expertos. Se asegura, como lo reitera la concejal María Paulina Aguinaga, que la crisis que enfrenta a funcionarios y ex gobernantes de los más altos niveles locales, así como a ex dirigentes de EPM, no es coyuntural sino estructural, lo que exige decisiones de fondo. Por lo anterior (Y así se lo entendimos al presidente del Concejo de la ciudad, doctor Luis Bernardo Vélez, en reciente presentación televisiva) es pertinente aprovechar la crisis desatada, para buscar la mejor solución a las complejidades que se vienen arrastrando desde administraciones atrás, poniendo  en orden lo esencial, sin provocaciones desgastantes.

Es hora de que se asuman los respectivos roles -alcalde, gerente de EPM, nueva Junta, veedores, concejo municipal y organismos de control- con toda la responsabilidad que les es menester, dejando de lado compromisos partidistas e ignorando tropeles que nacen en apetitos  de poder de personajes que se han involucrado en los rife rafes, confundiendo más que aportando. No se trata, desde luego, de reprochar las aspiraciones legítimas que buscan – prematuramente eso sí-  sondear la opinión pública como parte de la estrategia para fortalecer sus próximas campañas políticas, se trata de invitar a la mesura que evita confrontaciones inconvenientes, justo a quienes creen que aprovechando oportunidades coyunturales, van a ir ganando puntos ante  potenciales electores.

A los ciudadanos nos toca mayor contención en redes sociales; hacerle el juego a buscapleitos no ayuda en nada a solucionar las necesidades de las comunidades y tampoco a resolver situaciones que afectan directa y cotidianamente a las gentes de barrios, comunas y corregimientos de Medellín, carentes de lo mínimo para subsistir; lo anterior agudizado debido a los percances consecuencia de un confinamiento obligado que, entre otras, es peor para los que viven del día a día. Concentrémonos más bien en utilizar los canales de expresión ciudadana a  nuestro alcance, manifestando los malestares que nos aquejan como habitantes de una ciudad agobiada por las penurias que no van a resolver en juntas directivas de alto vuelo; expresémonos  para entender cómo están trabajando los funcionarios y servidores públicos, en qué van los planes de gobierno, si están o no resolviendo las quejas y requerimientos de los diferentes sectores de la ciudad en lo urbano y lo rural; en fin, hagámosle seguimiento a la gestión administrativa de acuerdo con los programas presentados en el momento de inscribir candidaturas al primer cargo de la capital antioqueña, esto es productivo, en cambio, ponernos de un lado o de otro, muchas veces sin ni siquiera tener elementos de juicio, no tienen sentido, no es eficaz.

Miremos uno de los objetivos de las veedurías ciudadanas entre los ocho que les corresponde, todos importantísimos, para que comprendamos porqué es, a tales representantes del sentir ciudadano, a quienes les toca defendernos, no gastemos esfuerzos en hacerle el juego a disputas ajenas: “Entablar una relación constante entre los particulares y la administración por ser este un elemento esencial para evitar los abusos de poder y la parcialización excluyente de los gobernantes”. Si es cierto -todavía no lo podemos saber porque se acabó de conformar y no tenemos evidentes acciones para evaluar- que la Veeduría Todos por Medellín, no tiene absolutamente ningún interés partidista, dejemos que ellos hagan su trabajo, y nosotros, como ciudadanos del montón, ocupémonos de hacer visibles las necesidades en nuestro entorno para exigir a la administración logros en términos de gestión para el cumplimiento de su plan de gobierno. Y lo que esté flojo que se caiga.

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