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La rebelión de la naturaleza: ¡Todo es vida e inteligencia!

Por: Oscar Rivera Luna*

LUZ, CALOR Y ENERGÍA

El sol la pequeña estrella que nos alumbra genera luz, calor y energía para la vida humana, animal y vegetal en la tierra. El crecimiento de los seres vivos,  el follaje y la estructura molecular de las plantas en los ecosistemas. Su energía lumínica se transforma en química en forma de glucosa a partir del agua y dióxido de carbono. Las moléculas de azúcar son  combustible orgánico para las células en la fotosíntesis que convierte las flores en frutos, libera oxígeno y crea la trama ecológica de las selvas, manglares, taigas, tundras y bosques.

Selvas lluviosas del Pacífico. Dinámica ecológica de 650 especies forestales protectoras por hectáreas; abarcos marinos, pacós, caobas, chanules, taguas. Conservan el volumen regulado y la calidad del agua limpia. Foto: Oscar Rivera Luna

AGUA, PECES Y VIDA

Los arrecifes coralinos florecen llenos de vida adornados por elegantes criaturas que engalanan con relucientes armaduras. Cardúmenes de peces resplandecientes se mueven al unísono. Los manglares crecen en aguas salobres someras y albergan muchas formas de vida; peces, crustáceos y moluscos.

PLANTAS, INSECTOS, AVES Y ANIMALES

Las selvas lluviosas son la mayor explosión de energía generada por las acciones e interacciones de plantas con los insectos, las aves, serpientes, mamíferos, batracios y reptiles obedeciendo a su información-secuencia genética y las leyes de natura. Los bosques boreales y australes menos biodiversos generan menor energía, pero su biomasa total regula el carbono en la atmósfera del planeta, el ciclo del agua, lluvias y caudales de los ríos.

Todas las especies reciben energía solar y generan energía contribuyendo a su balance y equilibrio global y universal. Pero el modelo productivo devastador de ecosistemas rompió el balance ecológico del planeta

El sombrío de los Cafetales y arvenses conserva el suelo en las vertientes de los profundos cañones andinos, el agua en las quebradas, la vida del suelo, las aves, mariposas, y abejas polinizadoras de las flores blancas. Foto Oscar Rivera Luna estudiando los insectos benéficos del cafetal con sombrío.

EL  SER HUMANO

Hace apenas 30.000 años los humanos llegamos a poblar y transformar la tierra y en los últimos 200 años se realizó la revolución industrial que trajo enormes avances y  desarrollo de fuerzas productivas. La agricultura mecanizada, la máquina de vapor, después los carros, aviones, submarinos, el viaje a la luna, armas nucleares para la destrucción masiva y la conquista de Marte y el universo. Todo transcurrió en pocos instantes del tiempo infinito. Su progreso se orientó sin importarle nada el destruir selvas lluviosas, arrecifes coralinos, manglares, taigas, tundras y bosques, y estamos comprobando el doloroso y mortal resultado de la pandemia. Causamos el caos en la dialéctica global; la danza de las especies de flora y fauna. Envenenamos las aguas de los ríos cristalinos y la subienda de bocachicos.

Las corrientes marinas con derrames de petróleo y la atmósfera compuesta de oxígeno y nitrógeno con excesos de carbono, metano, óxidos nitrosos. Envenenamos las aguas marinas y estamos aniquilando las abejas al compás de la batuta del mercado. Acribillamos los elefantes capaces de comunicarse a cincuenta kilómetros de distancia, para hacer bolas de billar con sus colmillos.

Las belugas ballenas cantoras y sus dulces melodías, los tiernos koalas de Australia. Mueren albatros de Midway atosigados de plástico, arrancamos los aletas de los tiburones inspectores sanitarios en aguas salinas.

Asesinamos hermosos tigres de Bengala en sus refugios húmedos al pie de Himalaya. Los salmones que realizan su epopeya por la vida con la madurez, recordando sus cunas glaciares y regresando al sitio exacto donde nacieron en los helados glaciares y sus lagunas que reflejan la espléndida naturaleza de verdes coníferas, nieves y ásperos riscos de hielo.

Foto: Oscar Rivera. Luna estudiando los insectos benéficos del cafetal con sombrío.

LA AMBICIÓN

El indio americano jefe Seattle se dirigió al presidente de USA Franklin Pierce en 1855 diciéndole; Si nadie puede poseer la frescura del viento ni el fulgor del agua, ¿cómo es posible que usted se proponga comprarlos? Cada porción de esta tierra es sagrada para mi gente, cada especie de pinos brillantes, cada esquina arenosa, cada bruma en el oscuro bosque, cada claro y zumbador insecto es sagrado en la memoria de mi gente.

Que queda de la vida, si el hombre no puede escuchar el hermoso grito del pájaro nocturno, o los argumentos de las ranas alrededor del lago en medio de la noche? Nada valió, la especie humana aniquiló los bisontes del oeste americano, los rinocerontes blancos del norte en África, quiere aniquilar atunes blancos, nacarados y azules con su flota pesquera de 780.000 barcos solo en Indonesia y redes dotadas de energía, arrasadoras de los fondos marinos.

LOS VIRUS MUTANTES

Los gorilas de la niebla en las montañas Virunga y los gorilas de llanura portadores del letal virus Ébola. Le achacamos a los murciélagos, al pangolín y civetas ser reservorios de virus mutantes. No entendemos que muchos animales de diferentes especies son portadores de virus mutantes de su secuencia genómica y de bacterias resistentes a la penicilina. Sin peligro alguno para los seres humanos, si conservamos el orden natural. Menos entendemos los impactos severos causados por los destrozos de las quemas, las talas, los venenos y la captura de animales para someterlos a la esclavitud de los circos. Las matanzas de animales pueden liberar virus al romperse el equilibrio del ecosistema, se desangra la tierra, desaparecen interacciones entre las especies vivas de la flora y la fauna, se apagan energías vitales. Mercenarios sin alma queman bosques, selvas y destruyen la vida de comunidades indígenas con sus conocimientos ancestrales refugiados en remotos lugares de excepcional belleza, donde antes no había llegado la mente y la mano cruel y destructora del hombre. La proliferación de los virus mutantes es el resultado lógico de la agresión humana, quemando y talando. Existe la ley de la contradicción universal; entre la acción y la reacción. Una especie de venganza de la naturaleza que apenas empieza  y será más dolorosa a medida que las emisiones dañen mecanismos de la biosfera e intoxiquemos la atmósfera, los mares y la tierra en beneficio de los bancos, y por  tanto nuestro ya débil sistema inmunológico será más vulnerable a los gérmenes.

EL UNIVERSO

En el Universo infinito y en su pequeña partícula de la tierra, todo tiene relación; lo orgánico vivo y lo inorgánico. El agua inorgánica es la esencia de la vida orgánica. De la descomposición de la materia surgen nuevas formas de vida. Necesitamos equilibrio de la vida humana, animal y vegetal en la tierra.

 

 

 

 

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