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La Dictadura Judicial

Al paso que vamos tocará cerrar el Poder Ejecutivo y dejar que las decisiones trascendentales del país se tomen desde el Palacio de Justicia porque es lo que está ocurriendo.

El presidente de la República se elige en unas votaciones libres cada 4 años y es la voluntad de una mayoría de colombianos que se inclinan por un programa de gobierno. En el caso del actual mandatario este fue respaldado por 10’369.210 votos mientras que el siguiente candidato obtuvo 8’031.249 votos.

Entonces, no se entiende cómo un grupo muy reducido de ciudadanos, investidos como magistrados, en cabeza del Poder Judicial y que no son elegidos por voto popular, toman decisiones que afectan el funcionamiento de todo un país, invadiendo la competencia del gobierno nacional para el manejo del orden público y así garantizar lo que por Constitución está establecido que el salvaguardar la vida, honra y bienes de cada ciudadano.

Es ya comprobado que la imparcialidad de la justicia está en entredicho. Desde hace tiempo se cuestiona la politización de las altas cortes y llama la atención la diligencia del alto tribunal al emitir este fallo de tutela en un tiempo récord, cuando sabemos que existen instancias judiciales para este tipo de procedimientos que se saltaron.

Vale la pena reflexionar qué es lo que se busca ante ese afán de hacer una reforma a la institución policial. ¿No será que se pretende romper una cadena de mando para que así los mandatarios locales tengan una policía de bolsillo que respalde las ideologías de turno? Además, en un país plagado con armas ilegales, con organizaciones que se dedican incluso al servicio del alquiler de las mismas para cometer delitos, ¿cómo se puede pretender una policía desarmada? ¿Vamos a mandar a los uniformados a que se enfrenten con unos criminales de carrera para que los combatan con bolillos y pitos?

Da la sensación de que el afán de la Corte es debilitar la institucionalidad del Estado, incluso llevándolo a situaciones que rayan con la humillación de sus altos funcionarios, como es el punto que conmina al ministro de Defensa pedir perdón por los abusos policiales que unos pocos miembros de la institución han cometido. Las responsabilidades son individuales y no comprometen a la totalidad de las mujeres y hombres de nuestras instituciones de seguridad.

Hoy, debido al lamentable fallecimiento de la mujer en el norte de Cauca por un disparo de un soldado, los de siempre muestran su indignación por lo ocurrido, pero deben estar preparando el cobro por ventanilla de la situación para hacer una capitalización política, oportunista y electorera de lo que desafortunadamente ocasionó un solo miembro de la fuerza armada. Ya hay voces que exigen la renuncia de ministros y altos mandos militares.

Por cierto, el que nada debe, nada teme. El huir de un retén de control de las autoridades en una zona con tantos conflictos deja más preguntas que respuestas. Los ciudadanos de bien tienen que acatar las disposiciones de las autoridades. Quizá por no hacerlo, estamos como estamos.

Afirman que no hay garantía para las protestas pacíficas, y yo me pregunto: ¿Las movilizaciones que han ocurrido en Colombia durante este septiembre han sido pacíficas?

@lunado27.

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