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Feministas proaborto vandalizaron la iglesia de San Ignacio en Medellín

El 28 de septiembre es una de esas fechas que los movimientos feministas radicales, utilizan para manifestarse y fijar su posición progresista con respecto al aborto, del que exigen sea libre y legal. Justo este día fue también el día internacional de la ‘Rabia’ y sin saber cual de los dos fue el que celebraron, lo hicieron con actos de vandalización en la ciudad de Medellín, concretamente, contra una de las iglesias más representativas de la ciudad: La Iglesia de San Ignacio.

Sin que tuviera nada que ver, las puertas de madera centenaria que forman parte de uno de los patrimonios arquitectónicos de la ciudad, fueron pintados con aerosol y el colectivo que manifestó, quiso hacer de ello un símbolo, escogiendo a la Iglesia como si fuera la enemiga de su movimiento y como si fuera ella la que limita sus libertades.

Los feligreses levantaron hoy la voz en contra de este ataque. Si bien los grupos de ciudadanos provida se inscriben dentro de las iglesias católica y las cristianas, no se entiende porqué el ataque es contra una edificación, estática, que no se puede defender y que lo único que convierte quienes hicieron el daño, es en delincuentes, un salto sutil que desdibuja la razón de ser de sus consignas y objetivos de reivindicación. “parece que ahora ser feminista es sinónimo de delincuencia”, dice una de las feligreses que ve con estupor como dejaron lo que para ella es un centro sagrado de fé y oración.

Las feministas radicales, también llamadas por algunos como ‘feminazis’, esperaron la llegada de la noche para, en frente de la misma Iglesia, poner en escena varios espectáculos teatrales que ofendieron a los ajenos a su movimiento, con los pechos al aire simulando partos ensangrentados. “Eso fue una interpretación grotesta, sin gusto, alejado de lo actoral y por el contrario, ofensivo quienes no pertenecemos a su colectivo. Deberían respetar”, afirma una de las señoras que pudo ver lo que allí ocurrió.

“Esos movimientos dizque feministas no nos representan a las que somos mujeres de verdad. Parecen hombres en sus actitudes. Dizque feministas y de femeninas no tienen nada”, replica una joven universitaria que además, dice que estuvo porque una de sus compañeras la invitó y por curiosidad estuvo en la manifestación, de la que dice, se arrepiente.

Mientras esto ocurría en frente de la Iglesia San Ignacio y mientras vandalizaban el templo, mas de 100 organizaciones provida en América Latina, promovieron el hashtag #PrimeroLaVida.

“una cosa es el feminismo pero otra cosa es el aborto. No entiendo que tiene que ver lo uno con lo otro”, señala una de las feligreses de la Iglesia, también consternada por lo que le hicieron a su iglesia. Y es que en medio de las marchas, la mujeres del colectivo, exigieron en sus consignas que se respete la opinión de las mujeres, que se respete la libertad de decidir sobre sus cuerpos y como tal, exigen al ‘Estado Patriarcal’ que sea desmontado para que sean ellas, la minoría radical, quien asuma la bandera de las reivindicaciones de las mujeres en todos los planos, incluyendo el laboral.

Pero para ello, las feministas radicales, descuentan del plano la existencia masculina. Nada que les suene o les signifique ‘masculino’ lo quieren tener cerca, por eso cambian desde las palabras, el lenguaje, no hablan por micrófonos de mano porque les agrede por ser un artefacto de forma fálica y rechazan todo lo que sea masculino, excepto su vestimenta, apariencia y tendencia en su actuar, que les ha valido que sean catalogadas por las mismas mujeres como “marimachos”.

Dentro de los hastags que hicieron tendencia ayer, estuvo #NoHablenPorTodas y #AbortoNoEsDerecho, promovido por miles de mujeres comunes y corriente en las redes, “Que se enteren los medios y la opinión pública que las que defienden el aborto son minoría, que el aborto nunca es una solución, siempre es un drama, una injusticia, un fracaso. Un fracaso de una maternidad frustrada. Y un fracaso de la sociedad en su conjunto” decían en las redes que promovían la tendencia. En esos mismos espacios de redes sociales, apelaron a los hombres diciendo: “Y si eres hombre, que no te vengan con que no tienes nada que decir, que no tienes derecho a expresar tu opinión”.

El enfrentamiento fue, entonces, entre mujeres de lado y lado de las opiniones y manifestaciones, pero las únicas que se ensañaron contra las puertas de una iglesia, fueron las feministas radicales de Medellín que creen que con eso consiguieron algo, más que ensuciar y destruir un objeto patrimonial.

 

 

 

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