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(EN VIDEO) La horrible noche. Con la llegada de la noche se multiplicaron las protestas en contra del exceso de fuerza de la policía

Al finalizar la tarde del miércoles, las calles en Bogotá y ciudades como Medellín, comenzaron a verse llenas de personas jóvenes que fueron rodeando instalaciones policiales como Centros de Atención Inmediata, CAI y hasta comandos de policía. Un desplazamiento independiente de algún policía así fuera en moto o en patrulla, parecía ser una diana lista para ser atacada por furiosos manifestantes que terminaron en turba.

La causa de estos hechos, las imágenes virales de la muerte de un ciudadano a manos de dos policías en Bogotá que por intentar reducirlo e inmovilizarlos hiciron un evidente uso excesivo de la fuerza y mientras lo electrocutaban con un teaser, arma no convencional y supuestamente no letal, que se empleó sin control, provocando la muerte al ciudadano en un hospital.

Con acciones violentas y sed de destrucción, comenzaron las asonadas contra las instalaciones policiales, entre ellas la escuela de policía General Santander en Bogotá, la misma donde se forman los policías y que fue víctima de un carrobomba que fue introducido hasta el interior de sus instalaciones por parte de un reducto urbano de ELN.

Los desmanes debieron intentar ser controladas por el ESMAD, pero no fue suficiente. Al avanzar la noche y las improvisadas marchas, las víctimas fueron las instalaciones de las ciudades sin distingo de paredes, señales de tránsito, vidriales o infraestructura urbana como paraderos, postes de luz, teléfonos públicos y demás. Todo entró en el deseo de destrucción. Inclusive vandalizaron aron cajeros electrónicos, bancos y locales comerciales.

De repente, gran parte de algunas localidades ardían. Enfrentamientos a piedra, incendios de buses de transporte público, incendio de CAI´s, y hasta heridos graves comenzaron a presentarse.

Como si una copia de lo visto en la televisión por las marchas estadounidenses tras los ataques de policías a la población negra se tratara, los manifestantes crearon barricadas en las calles, y crearon fogatas que bloquearon el paso de automotores y peatones que nada tenían que ver. No importó nada. Desde la tarde hasta la noche no pararon de vandalizar lo que a su paso vieron en focos que parecían coordinados y sincrónicos cargados de odio e insulto contra la policía.

Mientras Gustavo Petro twiteaba en sus redes invitando a la protesta, en las calles se incrementaba la violencia. Entre tanto, en en diferentes partes del país, se crecía el bandalismo, el saqueo a almacenes y la confrontación violenta-

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En Medellín, fue atacado el comando de la policía metropolitana, bunker al que le arrancaron de tajo sus pesadas y enormes puertas, mientras que en el Corregimiento de San Antonio de Prado, la Casa de Gobierno fue vandalizada. Sobre las 10 de la noche un grupo de aproximadamente cien personas con machetes, palos y piedras se dirigían hacia el CAI de El Poblado y lo mismo ocurría en otros lugares de la ciudad hasta donde el movimiento popular de Gustavo Petro se lanzó con violencia.

Por su parte al final de la noche, el presidente Iván Duque lideraba el Puesto de Mando Unificado para controlar la situación en Bogotá, mientras en las redes sociales, se amplificaba el llamado a decretar toque de queda en Bogotá, Medellín y Cali principalmente y la militarización de las ciudades.

Los actos de violencia se prolongaron hasta altas horas de la madrugada. El balance en Bogotá fue de 7 muertos, entre ellos un menor de edad, por lo menos 60 heridos, 15 CAI’s incinerados, por lo menos 12 buses quemados entre ellos 9 articulados de Transmilenio, 28 carros y motos que corrieron la misma suerte, bancos, supermercados, almacenes de celulares saqueados y hasta altares de la Virgen destruidos.

Los policías debieron huir de los caí, por lo menos una docena de agentes quedaron heridos mientras robaron las armas de dotación que habían en los CAI.

Las autoridades sospechan que los actos de violencia no fueron fortuitos y por lo contrario obedeció a acciones coordinadas, pues se fueron de manera simultánea en Bogotá con una sospechosa sincronía y el mismo modo de operación.

En Medellín un policía fue apuñalado, el comando de la policía atacado y destruidas las puertas, atacados varios CAI’s, pintadas las paredes. En la madrugada, el ESMAD debió contener a un grupo de 80 personas en San Antonio de Prado, mientras un CAI, intentó ser incendiado en Envigado.

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