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El temor de las ballenas

Por: Stephanie Herrbach Botero*

¿Qué está pasando?

Es triste pensar que este mamífero acuático que es el más grande y a su vez, uno de los más hermosos del mundo, se tenga que esconder por temor; si, de los humanos y específicamente de los cazadores de ballenas. No es algo nuevo, hablar de la caza ilegal de estas especies para obtener sus aceites y otros productos, es una herencia del humano que viene desde el siglo XVII. Esto ha hecho que día tras día la población de estos cetáceos se disminuya drásticamente, lo mismo pasa con otras especies subacuáticas, debido a que las ballenas se encuentran en la punta de la pirámide trófica, teniendo así un control sobre la cadena alimentaria. Por tal razón es un tema importante de tratar.

La evolución de la ballena

Este cetáceo es quizás uno de los animales mas antiguos sobre la tierra, cuenta con unos 55 millones de años de existencia, habiendo sido terrestre por mucho tiempo. El Mesoniqui es quizás la especie primigenia de la ballena, un animal terrestre similar a un perro o lobo con largos colmillos, que millones de años después evolucionó hacia el Pakicetus, especie extinta en el infraorden terrestre, con cola larga y pezuñas, que por efectos de un glaciar prolongado se vio obligado a pescar debido a la falta de alimento. De esta evolución surgieron algunas variedades como el Rodhocetus con excelente capacidad hidrodinámica; y el Protocetus pariente evolutivo del Mistoceto, especie actual de la ballena, que a raíz de su necesidad motriz acuática, fue transformando las pezuñas por palmas y posteriormente en aletas y los espiráculos actuales del lomo de la ballena eran en las anteriores especies las fosas nasales. Su gran tamaño se debió al tipo de alimento a base de plancton y krill ricos en proteína.

Sus características

Ente otras características de las ballenas está su agudo sentido auditivo desarrollado en las diferentes evoluciones, su capacidad cardiorrespiratoria, pues su enorme corazón tiene un promedio de dos a seis latidos por minuto, lo que le permite permanecer largo tiempo a grandes profundidades.

La caza de ballenas

La caza de las ballenas es una práctica que ha existido desde hace varios años, en la antigüedad por parte de aborígenes quienes la practicaban por aspectos culturales y tradicionales, pero fue a partir del siglo XVII que se desató la pesca comercial, en algún período se registraron hasta 50 mil ballenas cazadas por año.

En 1986 se decreta mundialmente una moratoria que acaba con la caza de ballenas, pero a pesar de su prohibición a nivel mundial, muchos países han seguido con esta industria, particularmente el Japón, quienes lo hacen por el aprovechamiento de su carne, el aceite y el cuero, utilizando bárbaras maneras de caza, y otros lo consideran como un deporte donde la diversión es la matanza de estas especies. Así mismo, empiezan maltratandolas con arpones y golpeándolas con las embarcaciones para darles a los cazadores cierta ventaja, haciendo que estas no puedan escapar de tal suceso y se haga más fácil matarlas.

El temor de la ballena

Por esta razón, es muy difícil observarlas, pues sienten tanto temor, que han decidido mantenerse ocultas cuando perciben un barco. Esto ha hecho que los viajes turísticos que incluyen el avistamiento de ballenas disminuya su intensidad y que pocos sean capaces de verlas nadando en la superficie. Sin embargo, ahora que el COVID-19 está asechando a nuestro planeta al punto de obligarnos a permanecer en nuestras casas, muchos animales han aprovechado para salir a las ciudades y poblaciones, donde miles de personas los han avistado vagando por la calle o estando en sus patios y por supuesto, las ballenas son fueron la excepción.

El regreso de las ballenas

Se ha podido evidenciar que durante la cuarentena, las ballenas se acercaron a las costas mediterráneas donde nadaron al lado de las barcas sin temor alguno. Este suceso ocurrió en las costas de Valencia, Mallorca o Tarragona

. Con base a lo anterior, podemos observar que los animales han estado escondiéndose del hombre, pues no sabemos compartir con ellos el planeta tierra, cazamos a los animales para fines económicos, los maltratamos, los torturamos y capturamos para entretenimiento. Siempre nos advirtieron de lo que estábamos generando, pero nadie se preocupó por eso, haciendo que el mundo tuviera que tener el ataque de un virus, para que se frenen estas acciones.

El cambio

Este es momento del cambio. Debemos aprender a tratar mejor el planeta en el que vivimos, a no maltratarlo y apreciar todo lo que tenemos cada día. Hacer algo para que los animales puedan volver a confiar en nosotros, que se den cuenta que estamos arrepentidos por el daño causado, que año tras año haga desaparecer su especie. Quiero hacer una invitación para que cuando se acabe la amenaza del virus, aprendamos a cambiar nuestra forma de tratar al mundo y a nuestros hermanos inferiores que son los animales.

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*Investigadora juvenil colombo-francesa, animalista, estudiante de Licenciatura de lenguas extranjeras en la Universidad Minuto de Dios, poliglota (Español, Francés e Inglés) Buzo certificada OW PADI.

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