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El montaje de Claudia López para hacer quedar mal al presidente Iván Duque en acto de reconciliación

El acto litúrgico de reconciliación convocado por la alcalde de Bogotá, Claudia López, terminó en un evidente montaje de desprestigio y manipulación para hacer quedar mal al Presidente de la República, Iván Duque, cuando aun sabiendo que el presidente se había disculpado para no asistir y haber delegado la presencia del Gobierno Nacional en el Alto Comisionado de Paz, Miguel Ceballos y la Consejera de Derechos Humanos, Nancy Patricia Gutiérrez.

El acto terminó empañado por el uso de manipulación política que resultó evidente, luego de que a solo segundos del inicio del acto, se instaló una silla a la que se le pega un rótulo con el nombre del Presidente. En video que se ha hecho viral, se ve cuando a la silla y de manera disimulada, un funcionario de la alcaldía pasa caminando por detrás de la silla y seguidamente pega un rótulo en el espaldar y de inmediato, ingresa la alcaldesa hacia el atril.

El acto, que debió ser un ejercicio de reconciliación ciudadana por los hechos violentos sucedidos durante los últimos días de la semana pasada y en la que por efectos de la revuelta  manipulada por organizaciones terroristas en la protestas por los abusos de fuerza policial, terminaron con la muerte de 10 personas; se desvirtuó por la intención politiquera de la alcaldesa que siempre ha mostrado una intención de dar golpes de opinión, desprestigiando al Gobierno Duque.

No obstante, entre sus seguidores, el efecto que buscaba le dio resultado, mientras que quedó en evidencia la mala intención y la “jugadita” de la alcaldesa, lo que le valió las masivas críticas de quienes entendieron el acto, no como un acto de reconciliación, sino como un acto de revanchismo político que para nada ayuda a la reconciliación buscada.

Claudia López, como jefe de policía de la Ciudad, no fue capaz de controlar los actos violentos y en vez de llamar durante cuatro días a la tranquilidad ciudadana, se encargó de echarle leña al fuego enfrentándose con la Policía Nacional, acusándola de provocar la violencia y pretendiendo que la institución se arrodillara ante los violentos en vez de actuar con decisión para contener las manifestaciones.

El acto de manipulación protagonizado el domingo por López, remontó en la memoria a la silla vacía en el desplante que la guerrilla de las Farc, le hiciera al presidente Andrés Pastrana el 7 de enero de 1999 cuando se decidió iniciar un proceso de paz con la guerrilla y despejar una gran parte de territorio en los llamado diálogos del Caguán.

 

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