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(DESDE LAS REDES) La hermosa carta de un padre a sus hijas que se hace viral

La carta fue escrita por Javier Rodríguez, quien es el director de la emisora de la Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia. En está sentida carta, Javier saca el más profundo sentir de padre y da sabios consejos a sus dos hijas, con tal nivel de sentimiento y sensatez, que se hace viral en las redes sociales:

Carta a mis hijas.

Andrea, Isabel.

Son privilegiadas. Nacieron y crecieron en un hogar en el que casi todo lo tuvieron. El “casi” se aplica a lo material. No somos ricos. Y ustedes siempre lo han entendido. Por eso son capaces de no pedir imposibles. Pero lo que nunca les ha faltado es amor, educación, ejemplo, amigos y conocidos que comparten los mismos valores. Un colegio católico las formó y las llevó por un camino de bondad y compasión; un colegio que les mostró que había otros menos favorecidos que necesitaban muchas de las cosas que a ustedes les sobraron. Entendieron pues sus privilegios y, creo, que las sensibilizó frente a la inequidad y a la falta de oportunidades que padecen muchas de las comunidades que visitaron y apoyaron de diversas formas que, por desgracia, no son definitivas o suficientes para cambiar sus realidades.

Isabel, ahora que iniciaste tu vida universitaria, y Andrea, que estás próxima a terminar tu primer ciclo educativo básico, solo me queda decirles que, lo que aprendan, lo pongan también al servicio de la gente. Que su conocimiento contribuya no solo a su propio beneficio económico, sino que entreguen horas y talento para quienes lo puedan necesitar. Den sin esperar nada a cambio. Pero tampoco aspiren a que les regalen nada. No tomen atajos siniestros. No exijan nada que no se hayan ganado. Respeten el pensamiento ajeno. Pero hagan a un lado a quienes traten de convencerlas de que sus ideas son mejores o más convenientes que las de ustedes.

En el camino que ya están recorriendo, actúen de forma recta y ética. Acaten las leyes y normas sociales. Respeten la autoridad. Nunca se dejen llevar por la masa. Reflexionen, pregunten, sopesen. Cuiden lo público, pues lo público es de ustedes, es de todos. Actúen con equidad y justicia. Exijan por las vías legales esa justicia que de pronto otros no tienen. No roben, no dejen que roben personas cercanas a ustedes. Aléjense de quienes las usen y necesiten como cómplices para delitos o actos contrarios a sus principios. No mientan, no odien. No generalicen. No hieran, no agredan, no causen dolor. Escuchen, antes de pelear, Hablen, antes de pelear. Rían, rían mucho. Contagien de alegría a quienes se les atraviesen. Al igual que su ya anciano padre, aprendan a reírse de si mismas, a no tomarse demasiado en serio.

Viven en un país que para muchos es “una mierda”. Viven en un país hermoso que será mejor si ustedes y su generación entienden que solo el trabajo, la educación y su compromiso para ayudar a otros, nos asegurará un futuro.

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