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(CONFIDENCIAL) La ruptura tácita de relaciones entre la Alcaldía y la Gobernación

Hubo un tiempo en que el alcalde de Medellín, Daniel Quintero, parecía estar a las faldas de la Gobernación. Desde su posesión como primer mandatario de la ciudad, siempre se le vio muy pegado de Anibal Gaviria. Esos dos primeros meses, se percibía que Quintero había establecido, en su novatada, una especie de cogobierno local, basado en las premisas del experto Gaviria, quien ya había pasado por ese puesto.

Así se mantuvo por un buen tiempo y hasta salían en la televisión a hacer alocuciones conjuntas, en las que el alcalde se mostraba tímido y aceptante de las decisiones del gobernador. Para cuando llegó la pandemia, esa relación virtuosa se mantenía entre Alcaldía y Gobernación, pues si las cabezas andaban juntas, la institucionalidad iba en el mismo camino. Hasta podría decirse que Quintero lucía moderado y gozaba de la aceptación del conjunto de la sociedad medellinense. Todo parecía que Anibal Gaviria, sabía como contener el ímpetu del joven alcalde.

Una vez Anibal Gaviria fue llamado por la Fiscalía y le fuera decretada la casa por cárcel, Quintero buscó a Luis Fernando Suárez como su nuevo padre adoptivo, pero no le comenzó a ir bien. Primero, porque el joven alcalde comenzó a comportarse con rebeldía y segundo porque Suárez no tiene la paciencia para poner en orden a ningún hijo adoptivo.

No tardó mucho en que Quintero dejara de consultar a Gaviria y se revelara contra Suárez y comenzara a actuar solo, sin control y sin ley. Los comportamientos del “muchachito” Quintero, no le gustaban al señor Suárez y hasta le incomodaban las actitudes cuando debían tratar de continuar con los planes estratégicos para contener la emergencia de la Pandemia.

Y se llegó el día. El 22 de julio, brotaron chispas entre las dos administraciones. Por un lado, el alcalde Quintero quería pasar por encima del Gobernador y lo presionó fuertemente para que decretara la cuarentena, mientras que el Gobernador Suárez, no lo veía necesario. Fue entonces que el impetuoso alcalde comenzó a “armar sindicato” y buscó el apoyo del Área Metropolitana y a través de ella, la de los alcaldes que pudo, a fin que, cada uno, decretara autónomamente la cuarentena.

Este episodio ya fue una confrontación directa que fue más allá de las incomodidades y desde entonces, prácticamente la relaciones conjuntas son las mínimas y necesarias. No existe un diálogo directo y las relaciones se han convertido en frías. Podría decirse que lo que hoy existe es una ruptura de relaciones diplomáticas, en las que ninguno de los dos se considera.

Mientras desde la Gobernación la prudencia reina, con acciones discretas y colaborativas; desde la alcaldía no. Para la muestra, las evidentes intenciones de hacer invisible, por parte del alcalde y sus diferentes entidades, a la labor de la gobernación en asuntos en las que las dos instancias administrativas tienen que ver, han trabajado, cooperado y cofinanciado.

Las más recientes, la manera como Daniel Quintero y la Secretaría de Salud hizo invisible el aporte de la Secretaría Seccional de Salud de Antioquia, cuando quiso celebrar la instalación de la supuesta cama 1000 de UCI, prácticamente haciendo suyo el logro. Luego tras las críticas, sacaron un listado y una infografía que decía quien había puesto las camas, indicando al municipio, al Gobierno Nacional y a las IPS, pero por ninguna parte, apareció la gobernación que puso más de 340 camas para Medellín frente a las 118 que puso la alcaldía de Quintero.

En ese episodio, la Seccional de Salud, desmintió además al Quintero y le recordó que en el departamento ni siquiera de llega a las 1000 camas, precisando que solo son 770 y que todo el departamento tiene 920.

El más reciente, se dio con la celebración por el Conpes que da prioridad a la Nación para asegurar los dineros para iniciar la obra el Metro de la 80. En su discurso, el alcalde hizo sonar las ‘cornetas’ de una locomotora del Metro y nuevamente hizo invisible a la Gobernación. Se presentó como el mesías que en sólo 8 meses logró que el metro de la 80 fuera una realidad, negando no solo a la Gobernación de Antioquia, al gobernador que es el Presidente de la Junta Directiva del Metro; sino a toda los que desde hace más de 10 años, vienen hablando y trabajando para que esto se convirtiera en realidad.

En este episodio, fue el propio Gobernador encargado, Luis Fernando Suárez, quien salió al paso y de manera diplomática pero contundente, en un corto pronunciamiento, puso las fichas en orden y recordó a Quintero, sin necesidad de nombrarlo, que ese Conpes se había logrado desde las gestiones de la Gobernación y desde la Junta Directiva del Metro de Medellín, recordando que el proceso había iniciado en la anterior Gobernación de Anibal Gaviria y de la Junta Directiva de Entonces. Mejor dicho, otra callada de boca.

Cuentan las fuentes de lado y lado, que los funcionarios no se ven las caras desde las festividades del 20 de Julio y que se han sacado el cuerpo. Que si han tenido algún encuentro esporádico, los asistentes han sentido el frío de la relación y que no existe una cooperación constante entre entidades, máximo que lo justo y con peticiones formales.

Curiosamente, cuentan además, que con el proceso de petición de aprobación de protocolos de bioseguridad a la nación, muchos deben elevarse desde la alcaldía y pasar por la gobernación, pero que insistentemente, el Alcalde y sus funcionarios, han intentado saltarse a como de lugar a la Gobernación, enviando directamente a las entidades nacionales, siendo rechazadas y debiendo insistir en el camino correcto.

Entre los funcionarios de la Alpujarra ya corren apuestas para cazar pronunciamientos de los dos funcionarios, en el que se pueda escuchar que alguno mencione al otro. De esto llevan dos meses y hasta el momento no los han escuchado.

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