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(CONFIDENCIAL) El desgobierno de Antioquia por cuenta de los dos gobernadores

La administración del departamento de Antioquia ha comenzado colapsar. La crisis institucional que vive comenzó desde la notificación al Gobernador Anibal Gaviria, de su prisión domiciliaria.

En un primer momento, las vallas, pancartas y voces de apoyo, llegaron hasta las páginas completas de los periódicos, mientras Luís Fernado Suárez, fiel escudero de Gaviria, asumía como gobernador encargado.

Durante las primeras semanas, la prioridad era el COVID-19 y toda la administración estaba volcada en la manera de contener los contagios en el departamento. Así, lo único visible para gobernar era el Coronavirus y nada mas pasaba.

A medida que fueron pasando los días, el Gobernador Gaviria continuaba recibiendo manifestaciones de apoyo y solidaridad, pero con el avance del tiempo, al parecer esas reuniones con políticos, alcaldes y líderes de las diferentes zonas de Antioquia que realizaba en su casa, parecieron ir cambiando de temas solidarios a otros más políticos y por ende, de ejecuciones en las diversas poblaciones y subregiones.

Cuentan desde el interior de la Gobernación, que a medida que se fueron enfriando las velatones, las vallas, las camisetas y el furor del apoyo a Aníbal Gaviria exigiendo su libertad, se daba un distanciamiento entre los gobernadores, pues ya Suárez entendió que tenía que gobernar más allá del Covid, mientras que Gaviria hacía llamadas directas a sus funcionarios a pedir favores, trazar línea y dar órdenes; sin pasar por el despacho de la Gobernación.

Si bien, ninguno de los gobernadores reconocerá que se pisan las mangueras, solo basta entenderlo en las constantes quejas sus secretarios y otros funcionarios que no saben a quién hacerle caso.

Y es que la confusión ha llevado a que muchos de ellos se sientan entre la espada y la pared, ante las solicitudes del uno y las órdenes contrarias del otro. Es claro que con la casa por cárcel, Gaviria está suspendido en sus funciones, pero sus llamadas son tomadas como órdenes tácitas que se deben seguir por lealtad a quien los llevó a ocupar esos puestos, y confió en ellos, para conformar su equipo de Gobierno. Por el otro lado, están las órdenes de quien ejerce como Gobernador de Antioquia en su calidad de encargo, con una responsabilidad legal y que tiene que llevar a cabo los planes de ejecución de programas y acciones para sacar a adelante al departamento, por lo que sus órdenes son oficiales.

Entre las dos cosas, ya se han producido choques de órdenes. Es claro que tras cada reunión que realiza el Gobernador suspendido en su casa, salen compromisos que pretende cumplir para enviar el mensaje de que él sigue siendo el Gobernador elegido popularmente, aunque esté cesado en funciones y se recuerde que no ha sido destituido, ni ha renunciado; mientras que del otro lado, esto está siendo una piedra en el zapato para poder gobernar tranquilamente, pues interfiere en el correcto devenir de la lógica gubernamental del día a día.

Así las cosas, hay quienes afirman que en casa de Gaviria, lo qué hay es un despacho paralelo, que tiene incómodo a más de uno en La Alpujarra y que no tienen ni idea de cómo sobrellevar, sin contrariar al jefe que no puede mandar, pero manda y sin desobedecer al jefe encargado que está gobernado.

El dilema es tal, que ya se pueden ver en las redes sociales, comentarios como el del exgerente del Idea y excandidato a la Gobernación,  Mauricio Tobón, quien deja claro que esto sí está ocurriendo y amenaza con la institucionalidad.

 

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