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Beirut se sume en una gran crisis a dos días de la explosión

INTERNACIONAL

Tras dos días de la fuerte explosión que sacudió a la capital de El Líbano, Beirut, la ciudad se sume en la más profunda crisis que arrastra consigo a todo el país y que anuncia una de las mayores crisis humanitarias del mundo actual

En primer lugar, son mas de 300 mil personas que se han quedado sin hogar, tras ser arrasadas y afectadas todas las viviendas y edificaciones a más de 3 kilómetros a la redonda. La zona afectada justo era en donde se encontraba la mayor cantidad de comercios y empresas que ahora tampoco operan, afectando el empleo de miles de personas que no tienen como devengar para sostener sus familias.

La zona del puerto era la de mayor acopio de alimentos de la ciudad y el país, pues el puerto era además, el más importante de todo El Líbano, proyectando una difícil situación de seguridad alimentaria. Según los voceros del gobierno local, todo el trigo y granos que se ha podido recuperar está contaminado y no puede ser utilizado, por lo que consideran que a la ciudad le quedan solo días de alimentos. En este sentido, han solicitado ayuda a la comunidad internacional.

En la mesa de gobierno, han salido voces que solicitan que Francia vuelva a hacerse cargo del gobierno en la figura de protectorado por los próximos 10 años, pues no vislumbran posibilidades ni recursos para emprender una reconstrucción de lo que fue devastado y que equivale a la mitad de la ciudad, con el agravante, que la explosión de las 2.750 toneladas de nitrato de amonio, también destruyó el centro financiero de la ciudad.

A la compleja situación que ya presentaba el país y en especial Beirut por el tema del Covid-19 que ya amenazaba con dificultar el funcionamiento del sistema de salud, se genera ahora el colapso total de los servicios médicos, que obligó a que los galenos de las ciudades cercanas, debieran ser desplazadas hasta la capital. Varios países han anunciado el envío de médicos para ayudar con la situación, mientras que la Cruz Roja, se divide entre apoyar las labores de remoción de escombros y búsqueda de víctimas; y la asistencia de los heridos en las afueras de los centros asistenciales, en los que en camillas improvisadas, se atiende a los heridos menos graves que todavía se recuperan.

La ciudad tiene además, los servicios de acueducto, luz y comunicaciones muy reducidos, pues la explosión se llevó las redes eléctricas, averió los desagües y redes de acueducto en gran parte de la ciudad.

En el panorama, se suma el conflicto que de la mano de Hezbolá, vive el país en su situación política, pues este grupo radical que representa a la zona sur de El Líbano, tiene asiento en las altas esferas del gobierno y con su radicalismo, impide que muchos de los países que ofrecen ayuda, puedan concretarse, por estar en conflicto con esta facción política-religiosa.

Las autoridades locales calculan que la reconstrucción de Beirut, puede tardar unos 10 años y una alta inversión que, dicen, no tener, toda vez que los daños alcanzarían entre los 3.000 y 5.000 millones de dólares; razón por la que nace la iniciativa de pedir a Francia que asuma soberanía sobre El Líbano, propuesta que sale de un sector del alto gobierno y que se considera que no es muy fácil que se concrete por las diferencias políticas.

Por su parte, Human Right Watch, ha solicitado una investigación independiente, realizada por expertos internacionales que establezca las causas y posibles vulneraciones a los derechos humanos en Beirut, por causa de la explosión que ya deja más de 140 muertos, más de 4 mil heridos y un centenar de personas desaparecidas que han sido registrada por sus familiares.

“Dados los repetidos fracasos de las autoridades libanesas para investigar errores serios del Gobierno y la falta de confianza de la población en las instituciones de gobierno, se debería garantizar una investigación independiente con expertos internacionales”, señala la organización en un comunicado.

“El nivel de devastación en Beirut es incomprensible y las autoridades responsables deberían responder”, ha indicado la investigadora para el Líbano de la organización Aya Majzoub.

La investigación debería determinar las causas y responsabilidades por la explosión y recomendar medidas para asegurar que algo así no vuelve a suceder, dice HRW. Además, HRW considera que los expertos internacionales y la financiación internacional son “esenciales para garantizar que la investigación no sufre injerencia política y las víctimas reciben el apoyo que necesitan”.

Señala que la decisión del Gabinete de Gobierno de poner bajo arresto domiciliario a los funcionarios del puerto encargados de vigilar y custodiar el cargamento que explotó desde 2014, no deja claro los cargos que afrontan o si se dará un debido proceso a los investigados.

Por otra parte, la organización llama a las autoridades a garantizar a los afectados por el suceso una vivienda adecuada, alimentación, agua y atención de salud, con una distribución “justa e imparcial” de la ayuda; algo que se complica con las condiciones en las que quedó la ciudad.

En las calles permanece el ejercito que ha acordonado más de la mitad de la ciudad, mientras los ciudadanos no reaccionan todavía del impacto que ha generado en la moral colectiva tras el violento hecho que ha marcado a los libaneses.

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Con información de agencias y RTVE

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