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(INVESTIGACIÓN) Alcalde de Medellín quiere comprar la Clínica de la 80 “contrarreloj” para ocultar las irregularidades existentes

Rehabilitar la Clínica de la 80, fue uno de esos negocios que la Alcaldía de Medellín, hizo al calor de la contingencia de la pandemia del Covid-19, que llevó por siete meses al encierro de los medellinenses. Cuando apenas comenzaba la curva de contagiados y los casos todavía eran contados con las manos, las soluciones que se venían presentando tras las proyecciones alarmantes que se hacían, hablaban de la posibilidad de crear un pabellón temporal para atender casos de Covid en Plaza Mayor. Es en ese momento, cuando era el 29 de marzo, Quintero daba cuenta en que la ciudad tendría 170 nuevas camas de UCI para atender el proyectado pico de la pandemia, anunciando que habilitaría el edificio hospitalario de la 80, que se encontraba abandonado y a la espera de ser vendido como inmueble en libre destinación por SaludCoop en Liquidación.

En ese momento, el alcalde Quintero, decidió que era apenas lógico invertir $13.102.000.000 millones de pesos para ponerlo en funcionamiento y sumar además, otros $3.000.000.000, de pesos mas en cableado, mas la “pinturita”, para dejarlo funcionando mas sobrecostos del 5% que se sumaron para un total de 7.089.896.154 además al costo de la interventoría por valor de $549.210.017 pesos.

A todos esto, se debe recordar la compra de la planta eléctrica que hizo que el proyecto se atrasara casi dos meses. Es así, como Quintero procedió, supuestamente a adecuar la clínica SaludCoop y prometiendo que tendría el mayor número de camas Covid y dedicarlo exclusivamente para ese fin. Con todo esto y en el marco de los decretos excepcionales por la emergencia sanitaria, es como se hizo el alquiler bajo la figura de Comodato de la edificación en un contrato que tiene como fecha final de devolución, el 25 de noviembre de este año. Muchas de estas denuncias, habían sido presentadas por el Concejal Alfredo Ramos y el exconcejal Bernardo Alejandro Guerra. (Ver publicación de IFMNOTICIAS (INVESTIGACIÓN) El multimillonario gasto que Daniel Quintero hizo en el Hospital de la 80 y que no le quedará a la ciudad)

Para ello, y nuevamente bajo los decretos excepcionales, pudo contratar a dedo a quienes se encargarían de las mejoras locativas. La figura empleada para mover los millonarios recursos, fue celebrando a través de un convenio interadministrativo entre el Municipio de Medellín y la Empresa de Desarrollo Urbano, a quien se le entregaron los recursos para que fuera “más fácil” contratar. Esta entidad, fue la encargada de celebrar el contrato No. 3302-78 de 2020 con Luis Óscar Vargas Abondano, ciudadano bogotano con cédula 19.362.135 para que en 90 días se desarrollara el contrato, el mismo que debió se extendido porque no alcanzó a terminarlo en julio con fecha final, el 15 de octubre.

Con este contrato, se supone que Quintero lograría poner a punto las instalaciones y que al finalizar solo funcionaría un mes y 10 días, pues es el tiempo entre la fecha de finalización de la obras y la devolución del inmueble, aunque se debe recordar que desde el 10 de julio, la clínica fue abierta parcialmente y nunca con las UCIs prometidas.

Lo curioso es que con tremenda inversión a la que se deben sumar el costo de la dotación en camas, equipos médicos, enseres, personal, medicamentos, la logística administrativa y la operación; la clínica nunca cumplió con su objetivo: Ser el pabellón de mayor número de camas para COVID y por el contrario, se convirtió de la mano del Hospital General, a quien se le delegó su administración, en un Hospital de Cuidados Respiratorios Especiales; es decir, nada que ver con el objeto planteado dentro de la contingencia del Covid y para lo que se hizo uso de recursos públicos echando mano de los decretos especiales y saltándose las normas de contratación pública. Es decir, se utilizaron dineros de Covid en adecuaciones físicas de una clínica que no era de Covid y que se pudo hacer en cualquier otro momento y para lo que se debió realizar, una licitación y no contrataciones directas.

Pero el tema va más allá. El contrato celebrado con SaludCoop en Liquidación tiene un artículo resaltado que indica que el Comodatario, no reconocerá las mejoras locativas una vez sea devuelto el inmueble. Así las cosas, la alcaldía sabe que al devolver el inmueble, entraría en la causal de detrimento patrimonial al dilapidar recursos públicos que solo mejorará la infraestructura de un edificio que estaba en venta y que le elevará considerable su precio para que solo lo pueda disfrutar un tercero. De equivocación en equivocación y sin saber cómo, los jurídicos de la Alcaldía, han echado mano de la creatividad, para ir acomodando los hechos a las normas, se fueron acomodando todas las irregularidades como lo ha sido, el incumplimiento las normas de contratación, utilizar dineros de Covid para adaptar un edificio ajeno, incurriendo en sobrecostos, desviando el objeto original de destinación de la edificación y para colmo, solo dando un uso efectivo entre la finalización de las obras y la puesta en funcionamiento por completo, solo un mes.

Así el tema escaló internamente en la búsqueda de una solución que evite que los organismos de control, una vez concluido el tiempo de ejecución del comodato, puedan investigar los comportamientos que, a toda luz, son irregulares y terminarían con algún tipo de sanción, por la comisión no solo de faltas sino de posibles delitos. Por ello, apresuraron la manera de contactar al Gobierno Nacional y buscar una salida que pueda conllevar a la celebración de un acuerdo que le permita a la Alcaldía de Medellín, comprar el inmueble y poder afirmar, que se ha hecho un hospital nuevo para la ciudad y de paso, sanar las inversiones hechas y lavar las culpas del alcalde y de quienes improvisando, han generado la bola de nieve en la que se les ha convertido.

El Alcalde de Medellín, viene acosando en las últimas semanas a funcionarios de la Gobernación de Antioquia que deben expedir un documento que requieren como prerrequisito para que se pueda dar uno de los pasos necesarios para adelantar la negociación de opción de compra. Los afanes del alcalde, son porque sin ese documento no se daría viabilidad técnica a esa compra y el tiempo es lo que menos tiene Quintero. En otras palabras, los días están contados. Lo curioso del tema es que, sin que aun llegue el documento y sin reconocer los errores, ahora pretende echarle la culpa a la Gobernación de que si no expide el documento, se perderán los dineros invertidos. Como quien dice, el pecado cometido, será entonces, de la Gobernación. Esta es la estrategia de chantaje con la que desde ya, se ve que se defenderá en caso de que las cosas le salgan mal: echar la culpa a la demora de un documento expedido por la gobernación.

Los movimientos del personal de la Alcaldía, están ahora enfocados en buscar la manera de vincular la compra de la Clínica SaludCoop de la 80 al Plan de Desarrollo, que contempla sí, el fortalecimiento del la red hospitalaria de la ciudad, sobre todo, para las zonas que tienen menor cobertura y pocos centros asistenciales de primer nivel en medio de la densidad poblacional. Pero el problema es que este criterio no corresponde la ubicación de la clínica de la 80, pues el occidente de Medellín es una de las zonas en donde  más centros de salud, clínicas y hospitales tiene la ciudad, si se compara con la infraestructura hospitalaria del costado oriental y el norte.

Es así, como basados en el punto 12 del plan de desarrollo, se hacen todos los esfuerzos por “naturalizar” la posible compra del edificio ya arreglado y adecuado. Para la última vez que se presentó el avalúo comercial de la edificación en mayo 31 de 2016, se hablaba de un valor de $91.937.356.900. Ese fue el valor estipulado por la firma bogotana Evaluarte, cuando le fue contratado el estudio por los directivos de SaludCoop en Liquidación. (Ver documento de avaluo mas abajo)

El deseo de compra del alcalde no podría ser solo del Edificio, pues esto es un conjunto. En primer lugar, hay que tener en cuenta, que el edificio se encuentra en un terreno de 12.889,00 metros cuadrados, en una zona que para el 2016, tenía un valor de la tierra por metro cuadrado de $975.000 pesos, según el informe de avalúo. Sobre ese terreno está el edificio, espacios para uso públicos, parqueaderos y zonas de carga y descarga. Así, el solo terreno, alcanza un valor base de $12.566.775.000 pesos.

Pero aparte del lote, se tiene el edificio como tal, que cosiste en una área construida de 22.722,82 metros cuadrados que alcanzan un valor de $3.475.000 pesos el metro cuadrado construido, siendo el total del edificio de $78.961.799.500 pesos. Pero además, se tiene que contar la Capilla que tiene anexa y que tiene una área construida de 393,06 metros cuadrados para un valor de $1.040.000 pesos el metro cuadrado y un total de la capilla de $408.782.400 pesos. Sumado todo, son $91.937.356.900 pesos del año 2016.

En definitiva, el alcalde tendrá que comenzar a negociar por la base del avalúo o contratar una actualización del mismo, sabiendo que se cuentan 4 años en los que el precio crece.

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Como ya es costumbre, el alcalde viene realizado los contactos y adelanta una negociación en secreto de espaldas a la ciudad sin dar pie al diálogo ciudadano. Es mas, ni siquiera en el Concejo Municipal tiene conocimiento del estado de avance del proceso que avanza, mientras que solo existe la idea que es una idea loca del alcalde; pero el tema es serio y avanza.

Fuentes conocedoras del proceso, cuentan que el Alcalde también ha sido insistente con el Gobierno Nacional y que ha aprovechado las recientes visitas del presidente Iván Duque a la ciudad para tratar de vincularlo a la compra. Es decir, Quintero hace todo lo posible que la Nación le “ayude con la vuelta”. El presidente lo ha escuchado y hasta documentos se han cruzado, pero no se ha tomado una decisión. Según estas fuentes, el alcalde aspira que el buen momento en las relaciones con el Presidente, le sean favorables, gracias al trueque realizado entre aceptar a CaribeMar y el Conpes del Metro de la 80. No obstante, tampoco ha tenido una respuesta definitiva y los días se acaban.

También dicen las fuentes, que es posible que lo que haga el alcalde sea extender el acuerdo de Comodato con SaludCoop en Liquidación, mientras gana tiempo y despista a los organismos de control, antes que comiencen a detectar las irregularidades o que le lleguen las denuncias de veedurías y ciudadanos. Estas fuentes también refieren a la preocupación que tiene el alcalde sobre las transferencias de EPM, pues estas podrían ser invertidas para esta compra y el cartucho de vigencias futuras ya fue quemado para el metro de la 80 que pasará justo enfrente de la clínica que hoy lo tienen pensando en cómo salir de los aprietos.

Entre tanto, la falta de claridad de la Administración Municipal, lleva a entender que la bola de nieve terminan siendo varias que ahora maneja como malabarista, mientras se van dando los tiempos y el alcalde, como ya es costumbre, saldrá a hablar del tema con la seguridad que siempre manifiesta tener, haciendo parecer el rosario de errores, como un gran beneficio para la ciudad, sin contar el viacrucis que hay detrás.

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